El caos se desató en ese instante. Oliver corrió hacia Victoria, mientras César se enfrentaba a Leonardo. La mirada de Leonardo se volvió feroz al ver a Oliver acercarse, y levantó su arma para disparar.
—¡No! —gritó César, lanzándose hacia su padre para detenerlo.
Oliver, en un movimiento rápido y preciso, alcanzó a Victoria y comenzó a desactivar la bomba. Sus manos se movían con una destreza increíble, cortando los cables con calma y precisión, a pesar del peligro inminente.
Primero comenzó