Mundo ficciónIniciar sesiónEse año viví como alguien que se ahoga. Por intentar retener al hombre que con sus propias manos me empujó al abismo, me despojé de mi dignidad y perdí hasta mi propia identidad. Justo cuando pensaba que el resto de mis días se pudrirían en aguas estancadas, un mensaje de su madre golpeó la calma como un rayo absurdo: ‘Ojalá te hubieras quedado con mi hijo William. Él está soltero; si aceptas, seguirías siendo mi única nuera’. En el pasado, fui el juguete de su cruel despecho; hoy, su hermano mayor —el hombre a quien él más respeta— se ha convertido en mi última carta para escapar del infierno.
Leer másEntré en la habitación y lo encontré sentado al borde de la cama, con el rostro hundido entre las manos, envuelto en un aura de frustración contenida.
—Te despertaste —musité. Eran la una de la mañana; yo acababa de entrar tras tender mi uniforme bajo el sereno de la noche.
—Borra eso, Mayleen —dijo sin levantar la mirada. Había visto el video de nosotros que subí a mis redes—. No vales ni un carajo. Me voy.
Se puso en pie con una prisa violenta, como quien huye de una plaga. Lo seguí por el pasillo, con el alma encogida: ¿tanto era su desprecio por una simple muestra de que estábamos juntos? Se suponía que lo estábamos.
—¡Borra ese video! —repitió, volcando su furia sobre mí. —¿Por qué, si estamos juntos? —le increpé, aferrada a una lógica que él ya había desechado.
—Yo nunca estaría con una mujer como tú —sus palabras cayeron como hachazos sobre mi corazón. Hacía apenas dos semanas me había implorado volver; hace solo unos días, me insistía con desesperación que me mudara con él. ¿Cómo podía deshacerse de sus promesas con tanta frialdad?
—Sabes que siempre estaré con ella —sentenció. "Ella", la mujer que ocupó mi lugar apenas dos semanas después de nuestra primera ruptura. Mi vida se había convertido en un ciclo perverso: él me buscaba jurando amarme, compartíamos un tiempo, y luego, ante cualquier pretexto, estallaba en ira y me abandonaba para volver al refugio de ella.
—Está bien —dije, tragándome las lágrimas y tensando el orgullo—. Si te vas, llévatelo todo. No dejes ni rastro, porque por esta puerta no volverás a entrar jamás.
Me adelanté para abrirle la puerta. Lo amaba con cada fibra de mi ser, pero entendí que no se puede obligar a un fantasma a habitar un cuerpo que ya no desea estar ahí.
—Eres la peor mujer con la que he estado —me lanzó una última mirada de ojos inyectados en llanto, seguida de un insulto obsceno sobre mi cuerpo que, hasta el día de hoy, me quema la garganta de solo pensarlo.
Dos horas después, el teléfono no dejaba de vibrar. No respondí. Me quedé en la penumbra, temblando de rabia y de pena, sintiéndome como un juguete desechable. Esa sensación de ingenuidad volvía a asfixiarme, pero esta vez era distinto: sabía que era la última vez que permitía que jugara con mis pedazos.
Siempre fue hiriente, pero esta vez hubo una honestidad brutal: aceptó que la ama a ella.
Lo más cruel de la vida adulta es que, aunque tengas el corazón hecho trizas, el mundo espera que fiches en el trabajo a la mañana siguiente.
Al despertar, encontré un mensaje de voz. Se había marchado en su moto bajo un diluvio y, de regreso a su pueblo, tuvo un pequeño accidente. Me culpaba a mí. Me culpaba de su desgracia, de la lluvia y de su huida. Yo no lo eché; solo le abrí la puerta que él ya estaba empujando. Su urgencia no era por el accidente, sino por llegar a ella y asegurarse de que no hubiera visto aquel video.
Entonces, llegó un mensaje de un número desconocido.
—¿Te pegó Angel? —preguntaba una voz extraña—. Dime la verdad, por favor. —¿Quién eres? —respondí, aún sin querer dar crédito a mi sospecha. —Soy Jenna.
Ese nombre estaba tatuado en su piel. Cuando lo conocí, llevaba el nombre de otra ex; decía que lo borraría, pero nunca lo hizo. En cambio, cuando apareció Jenna, no dudó en cubrir el viejo tatuaje con el nombre de ella. En esta farsa de tres, yo siempre fui la pieza sobrante.
—A mí nunca me puso la mano encima —contesté con la verdad sangrando en los dedos—, pero sé que a sus otras ex sí. —¿Tú lo amas? —preguntó ella. —Sí, lo amo. Pero él y yo nunca volveremos. Él te ama a ti.
—No lo sé —respondió ella, vacilante—. ¿Será posible que ame a dos personas a la vez? —Él no me ama —sentencié, enfrentando mi realidad—. Solo lo acostumbré a que, sin importar cuánto me pisoteara, yo siempre estaría ahí cuando decidiera volver.
Ella me confesó que él le decía lo mismo: que quería una vida allá, que quería estar con ella. Se me revolvió el estómago al descubrir que sus promesas eran un guion reciclado.
—No volveré a hablarle nunca —le juré—. Por favor, dile que si de verdad te ama, me deje en paz para que pueda olvidarlo de una vez por todas.
Fui al trabajo convertida en un autómata. No sé cómo terminé la jornada; era un zombi que apenas podía articular palabra. ¿Qué les diría a mis padres? Ya les había anunciado mis planes de mudarme con él.
Casi renuncio por seguir su capricho. Por fortuna, aquel día el destino quiso que mi jefa no estuviera disponible, salvándome de cometer el último error por un hombre que ya no existía.
Esa pequeña llamada me deja dubitativa pero por primera vez no sentía tanta curiosidad en saber que quería, tenía claro que cosas bonitas no llama a decirme y pues es mejor así que él vea y sienta que yo no estoy disponible para el. Quizá él se sienta decepcionado pero él porque debería sentir algo así, si lo que él me hizo me dejó claro que yo nunca fui importante para él, si tan solo hubiese sentido lo contrario hubiera respetado más lo que alguna vez fue. Y en este momento sentía una tranquilidad distinta y sentía emoción con cada mensaje que me llegaba de William que al fin volvía a sentirme viva, al fin alguien podía captar mi atención de esta manera y quiero hacer las cosas bien, siento que al fin estoy lista para ser la novia de alguien ya que con Teo y con Angel solo venía con heridas del pasado sin saber cómo demostrar amor y detalles, pero ahora tengo ganas de ser detallista y empalagosa.Buenos días mi princesa hermosa - sonreía como estúpida a la pantalla - como amanece
Recogimos a mi prima Mery, entre conversaciones triviales llegamos a una zona turística de la ciudad donde todos parqueamos sus vehículos y suenan altos los sonidos de canciones. Dos veces me abrazó William pero yo me sentía dividida entre la desconfianza hacia él y suenan altos cariño que de alguna manera se sentía cálido.Al rato se nos acercó Francisco, en su motocicleta, le preguntaron por Angel y dijo que ya había regresado a su pueblo con Javier quien iría a trabajar en su local. Después pasó mi hermana con mi cuñado y una pareja de amigos de todos, y qué vergüenza sentía que me encontraran ahí y vieran que andaba con William, traté de disimular y conversábamos entre todos.Estuvimos un par de horas y luego fuimos a comer encebollados ya que mi prima tenía hambre.Por favor, deme otro encebollado grande con doble porción de chile - volvió a pedir William y yo abrí los ojos como si se fueran a explotar, era el segundo encebollado grande y cabe destacar que era un plato grande.
William y yo habíamos estado chateando parte del día, esperaba me dijera para salir pero me dijo que se sentía cansado y se quedaría a dormir.Le había comentado como me sentía con respecto a lo que pasó, por Angel y él me decía que no le diría a nadie y que de todas maneras yo ya no me debería preocupar por eso que ya tiene mucho tiempo de haber terminado.Un año, o año y medio para mí no eran nada cuando mi corazón aún arde en llamas por el, pensé.Tenía ganas de salir peor mejor después de trabajar me quedé en casa, ya ni quería caer en lo mismo de antes así que me quedé en casita, estaba chateando con William aún, ya era medianoche, y eso que quería dormir decía.Qué haces - preguntó.- ya en cama - respondí.Como quisiera estar ahí con usted - me dice y yo también quería pero donde mi mamá lo veía, pensarían que es Angel o de una atinara que es el hermano.Yo también quisiera - le dije - pero no es conveniente aquí.Seguimos hablando y luego me dormí.Me desperté aquella mañana de
Decir que no lo disfrute sería mentir y decir que no pensé en Angel también sería mentir.Hubo un momento en el que reaccioné y dije: Que estoy haciendo ? Y sentí desespero porque el hombre que estaba encima mío era precisamente hermano del hombre a quien mi corazón aún anhela. El resto del día me sentí sumamente sucia, culpable, inmoral!!Necesito hablar con alguien - le escribí a Niurka, mi amiga luego de pensar por tres horas si le diría a alguien o no, me sentiría juzgada y no estaba preparada para aquello.Hola bebé - responde de inmediato- que sucede.Estuve con el hermano de Angel - le solté así sin más por mensaje.Es enserio - dice sorprendida - pero y qué sucede - pregunta.Me siento mal - dije muy sincera - no debí haber hecho esto, es hermano del hombre que tanto he querido.Y recuerda que también es el hombre que tanto te ha destruido - dice y me quedo en el limbo.Yo no suelo hacer esas cosas - refuté - aunque él haya hecho todo mal, yo no soy de meterme con nadie de s





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