Mundo ficciónIniciar sesiónSofía cree que es feliz, todo cambia cuando descubre que su esposo le es infiel y, para colmo, después de tanto luchar por concebir un hijo, se entera de que él tenía un hijo oculto. Con el corazón roto, huye de él y, en un encuentro provocado por el mismo destino, conoce a un misterioso y apuesto hombre que cambiará su vida por completo. Solo una noche bastará para que el futuro de ambos cambie para siempre y para que Sofía se de cuenta de que puede ser una mujer empoderada que lucha por lo que quiere. Aunque, para lograrlo, deberá afrontar el peso de su destino y de paso dejarse proteger por quien menos lo espera.
Leer másCapítulo 63 Sofía: No sé por cuánto tiempo estuvimos en marcha en aquel auto. Sé que hicimos tres paradas, supuse que en alguna de ellas, llegaron a algún hospital o centro médico privado porque de haber seguido así sin ser atendido, Armando habría muerto. Solo sé que en aquellas largas y eternas horas ninguno de los dos dijo nada. Al parecer sabían muy bien lo que iban a hacer conmigo. Mientras me encontraba con aquel gorro negro que tapaba mi visión me fue imposible no pensar. Pensé en mi padre que yacía en una camilla de hospital en coma, en mi madre que había dejado su vida para dedicarse a cuidar de él. Pensé en Lucía, que por fin había encontrado novio y ahora no podría ser feliz por mi culpa. Pensé también en Marcelo y en si estaría bien o no, después de aquel golpe. Pensé en mis compañeros de trabajo, en lo que dirían cuando supieran lo que había ocurrido, en lo que pensarían todos los que dijeron que Armando era un buen hombre. Nunca antes había pensado en la muerte. Si
Capitulo 62Marcelo: Me desperté de golpe. Me encontraba en el hospital. A mi lado estaba mi padre, Lucía y el inspector Dusol. Mi reacción fue inmediata. Me intenté incorporar pero un dolor de cabeza fuerte junto con un mareo estridente me detuvo.—¿Dónde está Sofía? —Me temo que la han secuestrado. —contestó el inspector Dusol. Me entraron deseos de vomitar. Mi peor pesadilla se había vuelto realidad. Ahora entendía por qué Lucía, que estaba a unos metros de mí, parecía tan afligida. —¿Qué fue lo que pasó? —preguntó mi padre—Señores, me temo que debo hablar a solas con Marcelo. —dijo Dusol y tanto él como Lucía salieron por la puerta. —Sofía encontró una caja fuerte en casa de Armando —empecé a contar—. Se suponía que dentro habrían pruebas que vinculan a Armando con sus negocios sucios. —Ya, esas pruebas están en nuestro poder. Cuando llegamos encontramos la caja fuerte que menciona, abierta.—El punto es que Sofía encontró el encendedor de su padre. Ignacio lo llevaba a tod
Capítulo 61Sofía:Seguía en la habitación de Armando, rodeada de todos esos adornos y objetos que me llevaban de bruces al pasado que compartí con él, un pasado que ahora me parecía absurdo y lejano. Mi mirada seguía pegada al celular. Marcelo en esos momentos estaba hablando con la madre del hijo de Armando. Mis esperanzas recaían en que la fecha de cumpleaños de su hijo fuera la clave que abriría la caja fuerte que había incrustada en la pared tras un cuadro de nuestra boda. Hasta el momento había probado con su fecha de cumpleaños y con la mía pero no era ninguna de las dos. Solo me quedaba un intento. De no funcionar, estaría perdida. El bip que indica la notificación del celular me heló la sangre. Corrí a revisar y ahí estaban los números. Con las manos temblorosas regresé a la caja fuerte y, con lentitud, comencé a recrear la serie numérica. Aguanté la respiración cuando apreté el último botón.La pantalla se iluminó en verde y ahogué un chillido de alegría. Lo había conseguid
Capítulo 60Sofía: Crecí sabiendo que los celos no son algo bueno. Nunca olvidaré como mis padres siempre discutían cuando papá comenzaba a celar a mi madre de cualquier hombre que se le acercara. Sabía que no estaba bien, que las relaciones se deben basar en la confianza y el respeto mutuo. Aún así, cuando en la noche escuché la voz de Laila cerca de Marcelo, me sentí muy mal. Y es que él me había asegurado que ella no estaba con él, que se había ido a su casa. ¿Por qué me había mentido de esa forma? Entendía que, tras lo sucedido, le hubiera pedido que se quedara en su casa, tenía un montón de habitaciones, y aún así no me lo dijo, eligió mentir. Odiaba las mentiras, eso él lo sabía. En ese momento estaba en una cafetería con Luci. Habíamos quedado en almorzar juntas para ponernos al día. —¿Has visto a mi padre? —le pregunté desesperada. Si había alguien que iba a ser completamente sincera conmigo esa era ella. —Antes de salir de la guardia de anoche, hablé con el doctor García.
Marcelo: —¿A dónde vamos? —me preguntó Laila. Íbamos en mi auto por la carretera después de lo sucedido en el evento. Todavía no podía creer lo que acababa de suceder frente a todos. Estaba conversando con mis padres y algunos accionistas o posibles socios de la empresa, cuando vimos que Laila caía por las escaleras. —Al hospital. Sus ojos fueron hasta los míos. —No estoy tan mal. Es mejor que me lleves a casa. Con una pastilla y reposo estaré como nueva. Detuve el auto. Estuvimos en silencio por unos largos segundos. —¿Qué sucedió con Sofía? —Solo… discutimos. Alcé las cejas fingiendo sorpresa. En realidad ya me había dado cuenta de ello. Todos se habían enterado. Estaba seguro de que en ese momento incluso la prensa estaba hablando de lo sucedido. —¿Y por qué discutieron? —pregunté. —Al parecer no le gustó que te besara… —¿Y por qué lo hiciste? No recuerdo haber hablado de besos en ningún momento. —¿Me estás hablando en serio? —preguntó alterada—. Te hice
Sofía: Aguanté la respiración temiendo que Laila me delatara con Armando. Le acababa de dar una bofetada que la había hecho rodar por las escaleras. Al final, tras mirarme levemente, solo le contestó: —No seré yo quien te lo diga. Pregúntale a tu mujercita. Marcelo me miró pero no dijo nada. Se notaba que estaba tenso. —No fue a propósito. —repetí aunque en realidad solo se lo decía a él, quería que me creyera. Por fin Marcelo y su padre Adalberto la ayudaron a ponerse de pie. Ella intentó caminar pero no podía apoyar un pie o eso nos hizo creer a todos. Si estaba fingiendo debo admitir que era una excelente actriz. —¿Podemos irnos a casa ya? —le preguntó a Marcelo—. Estoy un poco mareada. —Lo mejor será que la lleves al hospital —sugirió Armando—. Me han dicho que esos lugares son muy románticos. —No es momento para bromas, Armando. —espetó Adalberto con voz gélida. —El anciano tiene razón. Creo que deberíamos ir a casa ya. Esta fiesta se acabó. Todos asintie
Último capítulo