Mundo ficciónIniciar sesiónSofía cree que es feliz, todo cambia cuando descubre que su esposo le es infiel y, para colmo, después de tanto luchar por concebir un hijo, se entera de que él tenía un hijo oculto. Con el corazón roto, huye de él y, en un encuentro provocado por el mismo destino, conoce a un misterioso y apuesto hombre que cambiará su vida por completo. Solo una noche bastará para que el futuro de ambos cambie para siempre y para que Sofía se de cuenta de que puede ser una mujer empoderada que lucha por lo que quiere. Aunque, para lograrlo, deberá afrontar el peso de su destino y de paso dejarse proteger por quien menos lo espera.
Leer másCapitulo 94 final.Sofía:Lo primero que vi al despertar fueron los ojos azules de Marcelo. Estaba al lado de mi camilla y me observaba con evidente preocupación.—Estás vivo… —murmuré con dificultad.Recordaba lo ocurrido como si no fuera real, como si todo hubiera sido una de esas pesadillas que son tan intensas que parecen recuerdos. Pero todo era real. Armando, aquel hombre y Laila habían perdido la vida. Todo había terminado, de la peor forma posible, pero había acabado.Una sonrisa se esparció por el rostro de mi esposo. Tomó mi mano, la llevó hasta sus labios y me besó. Parecía muy cansado y me fijé en que llevaba barba de varios días, cosa me hizo dame cuenta de que no llevaba poco tiempo en el hospital.—Llegaste muy mal al hospital —me contó como si hubiera estado leyendo mi mente—, respiraste demasiado humo. Por el bien tuyo y del bebé decidieron entubarte y mantenerte sedada hasta que los niveles de oxígeno de tu cuerpo regresaran a la normalidad. Llevas aquí dos semanas.
Capitulo 93Sofía:Aquel hombre que le acababa de disparar a Laila cayó al suelo ante el disparo de Marcelo. Al ver que no se movía nos acercamos a Laila. Ella estaba en el suelo. De su espalda brotaba un enorme charco de sangre. Mis ojos fueron hasta los del niño. Favio no debía haber visto una atrocidad como esa, no debía haber presenciado algo así. Sus pequeños e inocentes ojos la observaban aterrados. Estaba llorando. Al parecer entendía lo que estaba ocurriendo. Quizás él lo entendía mejor que nadie, había perdido ya a alguien importante para él incluso antes de ser consciente de ello. —Lo siento —nos dijo Laila con la voz débil y la piel pálida—. Armando llegó hace unos días, me propuso vengarnos de ustedes… —miró a Marcelo con unos ojos cristalinos—. Él creía que porque te amaba iba ser capaz de traicionarte. Mientras ella hablaba tomé su celular y le envié un mensaje de texto a Lucía con nuestra ubicación. Estábamos demasiado lejos del hospital más cercano pero lo debíamos
Capitulo 92Marcelo:La casa de los padres de Laila, seguía prácticamente igual. La diferencia era que ahora, en lugar del jardín bien cuidado que la caracterizaba, ahora había maleza por doquier. Ni siquiera sabía que aquel lugar seguía siendo propiedad de los Benedict, pensé que tras mudarse la habían vendido. Imaginé que fue Laila quien le ofreció el lugar como escondite a Armando. Como el cerco se le estaba cerrando, seguro que sus propiedades estaban siendo vigiladas por la policía, había tenido que acudir a su ayuda. Mi pregunta era, ¿desde cuándo lo estaba ayudando? ¿Por qué había decidido ponerse del lado de un delincuente como él sabiendo que lo único que lograría con eso era ir a la cárcel?Aquella casa alguna vez fue una joya de la arquitectura, pero ahora solo era un esqueleto que se aferraba a vivir de los vestigios de la belleza del pasado. En la pared de atrás, una hiedra trepadora comunicaba el suelo con una de las ventanas del segundo piso. Decidí intentar subir por a
Capitulo 91Sofía:Confiaba en Marcelo con los ojos cerrados. Sabía que si pensaba que lo mejor era ir por nuestra cuenta a rescatar al niño, entonces debía hacerle caso y seguir su plan. Por eso, tras cambiarnos por fin de ropa y dejar atrás nuestra vestimenta de casados, nos marchamos en el auto de Marcelo antes de que Dusol y los demás policías se dieran cuenta.Mientras avanzábamos por la carretera pensé en todo lo que había ocurrido últimamente. De estar casados y previamente pensar que estábamos a punto de resolver nuestros problemas, habíamos pasado a estar completamente sumergidos en una pesadilla. No entendía a Marcelo, no podía saber el dolor que debía estar sintiendo puesto que aún no era madre, aún así imaginaba toda la tormenta que debía estar pasando por su cabeza, en muy poco tiempo Favio se había ganado mi cariño y ahora que estaba lejos de nosotros me daba cuenta de lo mucho que lo quería. —Hay un pasadizo por la parte de atrás —me contó Marcelo mientras conducía con










Último capítulo