Sofía:
No me podía creer lo que estaban viendo mis ojos. Marcelo le acababa de dar un puñetazo a Armando. Le dió con tanta fuerza que este cayó al suelo.
—Eso es para que aprendas a respetar a las mujeres. —Le gritó Marcelo. Parecía muy cabreado.
Armando se incorporó como pudo y clavó su mirada en el pelinegro a mi lado. Lo observé con tanto odio que me asustó. Pensé que le regresaría el golpe. En lugar de eso le dijo:
—Esto no se va a quedar así. Te juro que me las vas a pagar.
—Estaré