Sofía:
Una sensación de desilusión me embargó. No me pude creer que había confiado en un hombre después de lo que había sufrido con Armando. Al final fue bueno que se hubiera ido, aquello era lo correcto. No lo conocía, no sabía prácticamente nada de él. Podía ser un asesino, un delincuente y aún así me había entregado a él.
Me puse mi ropa a toda prisa y salí de la cabaña no sin antes darle una pequeña mirada al lugar donde habíamos pasado la noche más loca de mi vida. En la chimenea ahora