Capítulo 5Sofía:Por fin me bajó. Como fue tan repentino, perdí el equilibrio y me tomó en brazos quedando inclinado hacia mí. Quedamos tan cerca que podía sentir su aliento, su olor, su calor corporal, sus manos cálidas en mi cuerpo y sus ojos, aquellos ojos azules me observaron con algo que solo puedo nombrar como deseo. Lo peor de todo, lo que más me desconcertó, fue que por más absurdo que parezca, en ese segundo yo también lo deseaba.Un relámpago hizo que nos separáramos. Él se aclaró la garganta y me dijo evitando mi mirada:—Puedes quitarte esa ropa. En la cama hay un suéter y un pantalón que te pueden servir.Sin decir nada avancé hacia la habitación tratando de no pensar en lo que acababa de ocurrir. Todavía estaba aturdida. Para colmo, cuando me puse su suéter su olor embriagador me estremeció. ¿Era legal oler tan bien? En ese momento me lo pregunté. Unos minutos después estábamos en la pequeña mesa y frente a nosotros humeaban dos cuencos de sopa. Él revolvía la suya co
Leer más