Sofía:
—¿Ahora me espías? —me dijo de pronto y enrojecí. Al parecer no era tan silenciosa como imaginaba.
—No tengo sueño y hace frío.
—Ven, si quieres podemos conversar.
Me senté a su lado con las piernas cruzadas.
—Creo que al final me hizo bien perderme… —empecé a decir pero no tuve del todo claro cómo terminar la frase.
—Quizás estar aquí te ayude a encontrar a la verdadera Lucía. Cuando te vi por primera vez parecías perdida.
—¿Qué hay de ti? —pregunté cambiándo de tema—. Seguro h