Mundo ficciónIniciar sesiónMaría Hernández, una humilde campesina, y Gabriel Soto, heredero de un imperio industrial, desafían las leyes de la clase social por un amor puro. Pero en el mundo de los Soto, el amor es una debilidad y la ambición es la ley. Tras la muerte del patriarca, la envidia de los hermanos de Gabriel —liderados por la gélida y calculadora Lucía— desata una cacería implacable. María es incriminada injustamente y enviada a prisión, mientras Gabriel es hundido en una red de fraudes internacionales. Desde las oscuras celdas de Madrid hasta los gélidos campos de entrenamiento en Moscú, María deja de ser una víctima para convertirse en un arma. Transformada bajo la identidad de Alejandra, regresa con un solo objetivo: justicia. Sin embargo, entre secretos de alcoba, hijos perdidos y una estela de cadáveres, María deberá decidir si su sed de venganza es más fuerte que el amor que todavía siente por el hombre que, un día, la abandonó a su suerte. En esta guerra familiar, el hielo de la traición intentará apagar el fuego del corazón... pero solo uno quedará en pie.
Leer más9 Meses Después...Mazamitla – El Hospital AbandonadoEl aire en el viejo hospital era gélido y olía a humedad, pero una de las salas había sido transformada en una clínica clandestina de lujo. Lucía gritaba de dolor y rabia, aferrada a las sábanas de seda que Iván había traído para ella.—¡Haz algo, Iván! ¡Sácala ya! —rugía Lucía entre contracciones.Afuera del cuarto, en el pasillo sombrío, Iván caminaba de un lado a otro, con el arma en la cintura y el sudor frío recorriendo su frente. Estaba aterrado de que el FBI irrumpiera en cualquier momento, pero la ansiedad de ser padre lo consumía.—¡Ya casi, Lucía! ¡Sé fuerte, por el imperio que le vas a entregar! —le gritaba Iván desde la puerta, con la voz temblorosa por los nervios.De repente, un llanto agudo y potente rompió el silencio del hospital. El médico salió con una pequeña envuelta en una manta amarilla. Iván la tomó en sus brazos con una mezcla de adoración y miedo.—Aquí está tu heredera, Iván. Es Sol... —susurró Lucía, exh
Puebla – El Asalto a la MansiónEl comando de élite del FBI, bajo las órdenes del agente Liam, rodeó la hacienda de Nancy García al amanecer. El estruendo de los helicópteros y las granadas aturdidoras rompió la calma de Puebla. Dentro, Nancy disparaba sus últimas municiones desde detrás de un pilar de mármol.—¡Nancy, no tienes escapatoria! —gritó Liam a través de un megáfono—. Entrégate y dime dónde están Lucía e Iván. Sabemos que viven aquí.—¡Prefiero morirme a que ustedes me atrapen, par de imbéciles! —rugió Nancy con una risa demencial—. No voy a decir nada. ¡Prefiero estar en el infierno que en una cárcel!—Última vez, Nancy... ¡baja el arma! —advirtió Liam mientras avanzaba con su equipo táctico.Nancy se paró del rincón, gritando un insulto final mientras apretaba el gatillo. El intercambio fue feroz. Una bala de Nancy hirió a un agente en el hombro, pero Liam fue más rápido: un disparo preciso de su fusil traspasó la frente de la patrona. Nancy cayó hacia atrás, con los ojo
Madrid – El Rescate en las SombrasKarl, apoyado contra la pared de un callejón oscuro, logró sacar su teléfono con la mano temblorosa. La herida en su costado no dejaba de sangrar. Mia, a su lado, intentaba presionar su propio brazo herido con un trozo de su camisa.—Gabriela... por favor, contesta —susurró Karl cuando el teléfono dio tono.—¿Karl? ¿Qué pasa? Suenas fatal —respondió Gabriela desde el ático.—Nos emboscaron... Mia y yo estamos heridos en el callejón detrás del hotel. No podemos ir a un hospital, los hombres de Iván vigilan las entradas. Por favor, necesitamos ayuda.—No digas más. Li-Wei ya está rastreando tu señal. Vamos para allá en la camioneta blindada. Aguanten —sentenció Gabriela con firmeza.Veinte minutos después, Li-Wei subía a los heridos al vehículo. Ya en el departamento, Li-Wei sacó un kit médico avanzado de su empresa.—Karl, esto va a doler, pero tengo que cerrar esa herida ahora mismo —dijo Li-Wei con calma profesional—. Están a salvo aquí. Mi segurida
México – Mansión de Nancy GarcíaNancy García veía las noticias de España en una pantalla gigante mientras fumaba con nerviosismo. Las imágenes del hotel rodeado por la policía española la pusieron en alerta máxima.—¡Fabián, mira la noticia! —gritó Nancy, lanzando su copa de whisky contra el suelo—. No podemos permitir que los atrapen. Lucía e Iván son aliados demasiado importantes para nuestras rutas en Europa ¡Llama a Iván ahora mismo! Dile que en México los espero, que mi mansión es territorio seguro y pueden quedarse aquí el tiempo que necesiten.—Entendido, patrona. Lo contacto de inmediato por la línea encriptada —respondió Fabián, marcando el número mientras los motores de los jets privados de Nancy empezaban a calentarse.Los Ángeles – El Fin de un CapoEn un almacén abandonado cerca del puerto de Los Ángeles, la transacción de Carlos Hernández se convirtió en una carnicería. Justo cuando el colombiano abría un maletín, las luces tácticas del FBI cegaron el lugar.—¡Federale
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