Mundo ficciónIniciar sesiónViviana Gómez se infiltra en la poderosa familia Falcón como la niñera perfecta, pero su inquietante parecido con una "musa" del pasado desata sospechas y peligrosas obsesiones. Entre lujos, cámaras ocultas y secretos inconfesables, Estéfano intenta descubrir quién es ella realmente, mientras la estabilidad de Damián Falcón y Kiara se desmorona. Con el regreso de Patrick y una crisis de salud inminente, el misterio de Viviana amenaza con exponer verdades enterradas.
Leer másCapítulo 1
El firme taconeo por la acera iba marcando un ritmo metódico: uno, dos, tres, cuatro; dejando un rastro de perfume dulce a su paso. Las miradas se volteaban ante la altiva figura de quien iba reclamando el espacio como propio. Ajustó la cartera bajo su brazo y se colocó sus lentes; su blanca sonrisa dejaba ver sus caninos sobresaliendo cual vampiro a punto de morder. Con el cabello negro recogido en una pulcra coleta, llegó al conjunto de apartamentos, saludó con un tono amigable al guardia y se dirigió al ascensor. Después de digitar el número de piso, ella sonreía mirando su reflejo en los espejos; el tintineo constante de la bocina en el ascensor anunció su llegada al piso número siete. Salió del ascensor, se dirigió a su apartamento e ingresó de inmediato cerrando la puerta tras de sí. Se retiró los zapatos, la falda negra y la blusa gris; abrió la coleta dejando que su oscura cabellera cubriera su espalda blanca, se lanzó sobre la cama y soltó el aire contenido. Luego se dirigió a la ducha y dejó que el agua cubriera su cuerpo, como un ritual de purificación para su alma. Al salir, después de secar su piel, se puso una bata rosa y dejó su cabellera caer sobre una toalla colocada en su espalda. Cruzó las piernas, refinada y elegante, tomó el libro El nombre de la rosa que se encontraba sobre la mesita de noche y continuó la lectura a partir de la página donde brillaba el separador. Su celular empezó a sonar una, dos y tres veces; esperó la cuarta y contestó con naturalidad. Al colgar la llamada, se vio en el espejo y sonrió mostrando los dientes cuyo tratamiento fue recién retirado. Después se dirigió al ropero y buscó la ropa adecuada para su entrevista personal de trabajo. Aquella noche, al acostarse, casi podía percibir el aroma de las elegantes oficinas donde iba a firmar el contrato de trabajo como niñera. Damián, desde la oficina de presidencia, miraba con tristeza el río sin fin con los pétalos negros que le recordaban constantemente la partida de la madre de su sobrino. Entró entonces su asistente y amigo, Estéfano Aliaga, con un café cargado. —¿Otra vez evocando fantasmas? —pronunció tras dejar el café sobre el escritorio. Damián agradeció sin ganas y preguntó por su esposa y secretaria general de la empresa, Kiara de Falcón. Estéfano le comentó que, después de la reunión por el contrato de la niñera, salió con su escolta a una reunión con sus amigas. Damián sonrió sin ganas y le solicitó que se retirara. Sentado en el escritorio revisando documentos, vio el café enfriarse; se puso de pie y lo mandó por el inodoro para no herir a su amigo. Con las manos sosteniendo su cabeza, recordaba los pocos momentos de lucidez de su hermano Patrick; él juraba que su musa, su gran amor, no estaba muerta a pesar de que el resultado forense decía otra cosa. Pasó la noche muy rápido y el viernes Viviana Gómez se acercó a la ventanilla de información de Falcon's Creations. La suavidad de su voz transmitía seguridad y una ternura innata. La joven que atendía le dijo que tendría que esperar una hora, pero el objetivo apareció a las nueve en punto, cual milimétrico reloj: Kiara, con su escolta personal, ingresaba. Viviana se acercó a Kiara mostrando una sonrisa amigable. —Estoy aquí por el puesto de niñera; anoche su secretaria me pidió que viniera a la entrevista hoy —dijo Viviana directamente, extendiendo la mano. El personal de seguridad la iba a sacar del edificio, pero Kiara los detuvo y guio a Viviana a su oficina. Después de pedirle que se sentara, empezó a dictar los protocolos que tenía que seguir. —Las reglas aquí son estrictas: no aceptamos fotos, videos o información que salga de la casa o la empresa. Tiene que vivir ahí, le vamos a proveer de tres uniformes y tendrá un día y medio libre. No aceptamos escándalos de ninguna naturaleza y tendrá que, al ingresar y salir, pasar su bolso, maleta o cartera por el escáner que está en la entrada del condominio Falcón. Su sueldo será depositado en una cuenta de la empresa a la que podrá acceder con una tarjeta. ¿Alguna pregunta? —dijo Kiara de forma directa y seria. Viviana miró levemente a la ventana y sus ojos se congelaron en el río sin fin. —¿Cuándo podré empezar? Me urge el trabajo —expresó con franqueza, pero con una calma absoluta, como si la urgencia se ajustara a su ritmo y su tiempo. Kiara se aclaró la garganta y respondió mientras encendía el computador. —A partir del lunes. Debe acercarse al condominio E, presentarse con el guardia de turno y pasar por el protocolo que ya le mencioné —respondió Kiara con el contrato, cuya tibia hoja terminaba de pasar por la impresora. Le indicó dónde debía firmar y los siguientes pasos; le dijo, además, que sus días libres eran desde el mediiodía del sábado y el domingo. Viviana se puso de pie con una firmeza que helaba la piel, agradeció con sutileza y se dispuso a salir. Pero antes de hacerlo, le informó que podían enviar la rutina del niño que iba a cuidar a su celular. Kiara asintió con la cabeza y le pidió que fuera puntual: el lunes a las 8 de la mañana ya debería estar en el cuarto del niño. Viviana asintió asegurando que así sería y salió. Al salir, a las 9:25, en la entrada se encontró con Damián Falcón. Viviana se cruzó en su camino y saludó con una calidez reverencial en su voz. Damián, al cruzar su mirada, se fijó en su sonrisa de vampiresa e hizo una leve venia. Estéfano tartamudeó y preguntó suavemente: —¿La conoce, señor? Damián lo negó inmediatamente con una sonrisa, mientras la veía salir del edificio cortando el aire con su cuerpo. Estéfano sonrió de medio lado y explicó: —Pasamos ayer dos horas revisando perfiles. ¿Cómo es posible que no la recuerde? Ella es la persona que usted y su esposa escogieron para niñera. Damián, avergonzado, compartió con él que llevaba meses con su cabeza en otro lado y por eso agradecía que él estuviera analizando junto a él cada paso. Estéfano movió la cabeza y recordó el exhaustivo trabajo que les llevó contratarla, pero eso no le terminaba de convencer sobre la decisión tomada. El jueves por la noche, la sala de juntas se convirtió en un búnker para Estéfano, Damián y Kiara. Al proyectar los currículums, las opciones resultaron desalentadoras: la mitad eran jóvenes estudiantes con perfiles mediocres o inflados, y la otra mitad se ocultaba bajo datos falsos, pero sus sistemas de seguridad los detectaron de inmediato. Solo quedaban dos. La primera, una mujer cuya condición física chocaba con la disponibilidad exigida. La última opción era Viviana. Su nivel de estudios sobrepasaba con creces lo requerido, su domicilio fue verificado y su ingreso al país estaba en regla. Con una maestría en idiomas, era una políglota nata. —Es demasiado buena para ser niñera —protestó Estéfano. Kiara lo miró y suspiró con cansancio. —Es eso o volver al portal de contratación y pedir de nuevo una niñera. Damián entró al ruedo como mediador. —La casa está totalmente vigilada y los espacios donde pasa el niño están con cámaras secretas y bien ubicadas. Propongo que la contratemos seis meses. Kiara aceptó la idea y, siendo parte de la minoría, Estéfano dijo que iba a pedir a Recursos Humanos que redactaran el contrato. Pero Kiara propuso hacerlo personalmente. Al salir Viviana del edificio Falcon's Creations, respiró con alivio. Se dirigió a un café y pidió un desayuno completo, se tomó el tiempo para saborear cada bocado y luego regresó a su cómodo departamento.Antes de que las hijas de Belén nacieran, Fabián se sometió a una vasectomía para asegurarse de parar su ciclo reproductivo, igual que lo hizo Ismael cuando iba a nacer Belén. En esos dos días de cuidado extra, Belén lo cuidó y le aplicó las compresas siguiendo a cabalidad las órdenes del doctor. Su ternura y dedicación hacían a Fabián derretirse por ella; en su mirada se podía ver el mismo brillo que Ismael mantenía al estar junto a Serena.Al llegar a la fecha límite para el nacimiento, Serena llegó con Ismael para cuidar de sus pequeñas que corrían por la casa y los jardines desordenando todo pero llenando de calidez su vida…Wendy invitó a tomar un café a su nueva colaboradora antes del lanzamiento oficial. Hablaron de los motivos que la inspiraron y ella le contó que unos meses antes del nacimiento de su hija se encontró con un caballero que en esa época le pareció interesante. Su deseo febril se convirtió en un sueño; la última noche que iban a compartir la casa ella se fue a
Serena peinaba su cabello antes de acostarse a dormir. Belén la llamó emocionada y le contó que estaba embarazada de gemelas otra vez. Serena la felicitó con alegría y le preguntó cómo estaba su relación con Fabián. Belén le contó que todo iba muy bien; él la entendía y cuidaba, sin escatimar esfuerzos por complacerla en todo. Serena se sintió feliz por ella, recalcó que consiguió un buen hombre y le advirtió que su viaje se extendería por unos meses, tal vez un año, antes de ir a algún lugar paradisíaco para sentarse a ver el paso de sus años o buscar alguna playa donde pueda surfear, siempre con Ismael de su mano.Belén le comentó que había rumores por lo bajo de que Wendy estaba saliendo con Alejandro y le parecía demasiado pronto porque aún estaba fresca la muerte de su hermano. Serena la corrigió diciendo que el tiempo para cerrar ciclos en cada persona era distinto y, por experiencia, sabía que era difícil encontrar a alguien que te agote pero te haga sentir viva con cada beso
Belén, con sus achaques del nuevo embarazo, estaba recostada tomando una siesta. Fabián la besó con ternura en la mejilla para avisarle que sus hijas ya estaban dormidas.Ella se frotó los ojos con pereza y relamió sus labios, acariciando su vientre.—¿Y si son dos más? ¿Cómo los vamos a llamar?—¿Dos más? —repitió Fabián.—Solamente es una posibilidad, no estoy insinuando que sea así en verdad. Le dije al doctor que no me lo diga ni lo especifique hasta que estés conmigo en el ultrasonido.Fabián se disculpó por sus ausencias en los primeros controles, sonrió y comentó que las llamaría Leila y Daniela, y si eran niños, Carl y Simon. Ella sonrió y le dijo que le gustaban los nombres y que su madre seguramente diría que, al tener dos niñas en su primer embarazo, ya era suficiente. Fabián la abrazó y le dijo al oído que no le importaba ajustar una docena si eso la hacía feliz.Ella lo miró y le anunció que ya no tenía planes para embarazarse de nuevo. Le comunicó que su control s
Wendy, con un vestido negro entallado, caminó confiada por la alfombra hasta el podio. Antes de su entrada, Leandro le habló con claridad: que de su intervención dependían las futuras alianzas y las ventas posteriores al lanzamiento. En su mano el anillo de matrimonio brillaba; en su cuello los destellos de su collar iluminaban su pálida piel. Alejandro estaba entre los invitados, sentado en la primera fila, sintiendo el peso de las miradas porque su atuendo no era de diseñador.Wendy aclaró su garganta, sonrió a los presentes y fue ganando elocuencia técnica con el crecimiento de su seguridad.—"Regresa a mí": es la combinación del vacío que dejaron mi esposo y mi hijo dentro de mí, pero también es el llamado a volver a nuestras raíces, a la tierra de la que somos parte. Es aceptar que somos integrantes de un mundo cambiante; es creer que somos constructores de nuevas alianzas y el propósito de alcanzar para nuestros descendientes un futuro mejor.Al reunirse con la prensa por un
Último capítulo