Capítulo 5

​Estéfano llegó al condominio Falcón luciendo un impecable traje gris, lentes oscuros y una lámina de menta en su boca. Saludó a Kiara y ella lo fulminó con la mirada mientras esperaban que Viviana preparara todas las cosas del niño. Damián le envió un mensaje informando que ya había aterrizado su vuelo y llegaría en 15 minutos. Kiara fue a su cuarto por su maleta sin muchas ganas de seguir con la propuesta de él.

​Estéfano se quedó solo y le llegaron las imágenes y videos de las cámaras de seguridad del bar. Al principio del video, la música no dejaba escuchar sus voces, pero, al adelantar justo antes de que cerrara el bar, la música cesó y se podían entender las conversaciones. Se sintió como el peor elemento de la empresa. Le gritó a Viviana que ella era un fantasma y necesitaba de vuelta a la musa para que Patrick tomara el control de la empresa. Tragó saliva al verse a sí mismo como un judas bien vestido.

​—Él era como mi hermano, me dejó abandonado y qué. Al menos con sus locuras la empresa generó más ventas —decía mientras Viviana, apenas manteniéndose en pie, intentaba callarlo.

​Damián entró y vio el rostro pálido de Estéfano. Iba a interrogar qué pasó, pero su esposa y Viviana tenían listo al niño y sus cosas. Viviana saludó con frío protocolario a Estéfano. Y para él fue peor que recibir de parte de ella una burla directa. Kiara les dijo que Diego llamó a última hora y le contó que había olvidado una parrillada anual con su grupo de amigos, motivo por el cual no podía cuidar de Eddy. Pero podía recibirlo con Viviana para que lo cuidara mientras preparaba la parrillada.

​El rostro de Estéfano palideció aún más. Viviana se ofreció a continuar con el cuidado del niño con la condición de no salir del condominio. Damián miró de reojo a Estéfano y él, con la carga de la vergüenza que sentía, omitió cualquier tipo de comentario. Damián aclaró la voz y dio las gracias a Viviana, anunciando que aceptaba sus condiciones.

​Ella sonrió complacida y se quedó en la casa a cuidar del niño después de despedirse de Damián y Kiara. El camino al spa en las montañas se convirtió en un trayecto largo y doloroso. Kiara, con su rostro frío, iba mirando por la ventana mientras él conducía, recordando que Viviana le indicaba cómo tenía que enseñar a defenderse al niño y, aunque le pareció extremo y paranoico porque apenas iba a cumplir dos años, terminó en el piso con ella sobre su cuerpo en un encuentro con sus ojos profundos y oscuros.

​Al llegar al spa “Love’s Young”, aparcaron y fueron recibidos por una joven secretaria que los guió por los pasillos para que se instalaran en la habitación que Damián había reservado. Kiara ingresó y se sintió envuelta por la naturaleza que emanaba de las paredes a través de las pinturas. Se colocó el traje de baño para dirigirse a las piscinas de aguas termales y Damián hizo lo mismo tras guardar su celular en la caja de seguridad.

​—Solamente estamos tú y yo para reencontrarnos con nosotros mismos —dijo acomodando a un lado el cabello que cubría la espalda de Kiara, dándole un beso atrevido y juguetón sin obtener respuesta.

​Estéfano, intentando recuperar el terreno perdido, preguntó por qué al final Viviana no fue a casa de Diego Falcón. Ella, con el niño en brazos, lo miró directamente a los ojos y respondió:

​—No quiero encontrarme con el señor Patrick y convertirme en otra musa.

​Estéfano retrocedió. Intentando retomar el control, preguntó de dónde sacó esa idea descabellada y ella, acercándose a su oído, respondió:

​—Tú me dijiste en la habitación, antes de quedarte dormido, que en el momento que Patrick consiguiera otra musa retomaría la presidencia de la empresa. Al parecer te asfixia la presencia de la señora Falcón por ser celosa y dominante y Damián te parece tibio respecto a su administración.

​Estéfano la miró asombrado y ella continuó:

​—Esas palabras las dijiste anoche. ¿No te acuerdas?

​Estéfano lo negó, pero Viviana se volvió a acercar a su oído y le dijo:

​—Tu secreto está a salvo conmigo.

​Estéfano sonrió nervioso y salió del condominio. Revisó otra vez los videos y, para no pasar ningún detalle por alto, le envió los videos a un amigo suyo experto en informática pidiendo que los analizara, pero que fuera en extremo cuidadoso.

​Viviana, con tranquilidad, llevó las cosas de Eddy de regreso a la habitación, le puso ropa cómoda y lo sacó al jardín para que explorara entre las plantas y la tierra. El viento fresco y los árboles bailando al murmullo del viento daban un espacio perfecto para explorar sin sofocarse. Un grupo de nuevas plantas estaban recién sembradas. Viviana, con Eddy de la mano, se acercó a explorar la tierra y, cuando se sentaron, el pequeño, con una sonrisa tierna, dijo:

​—Mami —empuñando la tierra y colocándola alrededor de las plantas.

​Viviana sonrió y asintió con la cabeza.

​Estéfano, con el cabello de Viviana y el chupón de Eddy, se dirigió al laboratorio de su primo. Le dijo que era la muestra de una amiga suya y un presunto sobrino, que ella quería ver si había o no parentesco alguno. Leo Yerovi le explicó que los resultados saldrían en tres días porque no tenía la tecnología que había en los laboratorios Falcón. Estéfano le dijo que no importaba, que iba a esperar el resultado que su primo le diera porque su amiga pidió que fuera discreto y confidencial. Leo se encogió de hombros e ingresó con las muestras para analizar.

​***

Kiara, después de nadar en la piscina de agua termal, se fue a dar un baño de lodo mientras Damián se acomodó en una hamaca sobre las rejillas cubiertas de hojas de eucalipto que daban paso al vapor de agua cubriendo su cuerpo. Al terminar el día, ambos morían de sueño. Regresaron a la habitación y, aunque Damián se sentía tentado a revisar el teléfono para saber con quién estaba Eddy o cómo iba la empresa, decidió dejar el teléfono en la caja de seguridad.

​En el aire el aroma natural de las plantas estaba en cada rincón, Kiara se acostó y Damián se abrazó a su espalda. Ella le susurró que lamentaba todo, pero por mucho que intentaba, no lograban encajar con Eddy y eso le molestaba. Damián también le dijo que le resultó difícil; de la madre ni del niño supieron nada hasta el día que murió y su hermano, que se inspiró en ella para las campañas de su marca (que fue todo un éxito), ni siquiera sabía bien cómo se llamaba; pero Eddy fue fruto de la aventura de una noche y llevaba sangre Falcón.

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