Patrick seguía preguntando por la musa y el niño; no había nada por hacer excepto llevar al pequeño para que lo viera al menos por un minuto. Diego llamó a Damián y le pidió que llevara a Eddy al hospital porque Patrick empeoró más rápido de lo que se esperaba. De inmediato llamaron a Viviana. Ella alistó al niño con velocidad calculada, colocó varias cosas en la pañalera, se cambió el uniforme y salió.
El chofer estaba listo para llevarlos. Viviana acomodó al niño en el portabebés, le colocó el cinturón de seguridad, se sentó a su lado y se dirigió al hospital. Allí Diego, con sus ojos perdidos bajo las ojeras, esperaba inquieto. Damián intentó separar a Eddy de los brazos de Viviana, pero el niño rompió en llanto. Para mantener la calma, dijeron a Viviana que entrara con el niño.
El colgante de su cuello sobre la camiseta roja iluminaba con fulgores ante el cambio de movimientos. Al entrar, Patrick abrió levemente los ojos y vio el destello de luz en el pecho de Viviana. Su man