El collar en el cuello de Viviana brillaba con su movimiento: una modesta pieza de plata con piedras blancas y rojas de fantasía. El niño, al ver la joya, extendía sus manos en un intento por arrebatar la cadena que pendía de su cuello. Viviana lo miró a los ojos y le dijo en tono firme:
—Está prohibido hacer eso, joven Eddy Falcón. Esta es mi única joya.
El niño se acercó a ella y la abrazó. Estéfano se apartó de la pantalla y le sugirió a Damián que hiciera lo mismo. Al salir de la oficina de Damián, Estéfano buscó en internet algún experto en videovigilancia. Encontró a un ex policía que se dedicó al análisis de videos la mitad de su carrera y lo contrató. Él recibió el pago anticipado para procesar los videos. Ante el ojo clínico del experto, todo estaba normal; nada salía de más. Al retirar el audio de la música, sus quejas contra Kiara y Damián se repetían. En el ascensor del hotel igual: él hablaba de la musa y, al caer, se salió el celular del bolsillo de su chaqueta. Vivia