Silvano regresó a su villa silenciosa; todo en sí le parecía más amplio. Conforme su asistente le solicitó, le entregó los boletos; se dieron un abrazo fraterno y Silvano lo vio desaparecer en el auto negro. Se encerró en su cuarto con las ideas colocadas en lo que vendría en su futuro; esperó en la habitación mientras leía un libro. Le llegó la validación de equipajes en el aeropuerto; vio un corto video del asistente subiendo junto a su novia al avión. Sonrió como quien sabe que esa era una