Mundo ficciónIniciar sesiónEl poderoso heredero Alejandro Ali, Jeque árabe que recién se había casado con la mujer de su vida, fué engañado por la prima de su esposa el segundo día de su matrimonio, Nathalya se hizo pasar por su mujer y lo sedujo cubriéndole los ojos con un pañuelo de seda, el Jeque había bebido demasiado en una junta de negocios, fue tarde cuando se dió cuenta de su error, lo que él no sabía era que Monserrat, su hermosa esposa, había visto su infidelidad, ella lo abandonó en ese mismo instante, pero el Jeque no está dispuesto a dejar ir, la buscará por cielo, mar y tierra, pese a la malévola mujer que los separó. Solo que no se espera que un apuesto ruso de convicciones fuertes y mucho poder, encuentre a la bella ojiazul y se enamore perdidamente de ella. Ahora recuperarla no será tan sencillo. ¿Podrá el amor del Jeque recuperar a su esposa?
Leer másCuando el Jeque Ali y su hijo Alexandro se presentaron en la mansión Darkok para darle la noticia del embarazo al CEO Vladimir Darkok. El hombre ruso descansaba en su silla en el despacho. — No es muy usual tenerlos a ambos aquí en mi villa, así que hablen ya, ¿Qué está sucediendo? — Adelante Alexandro, quedamos en que solo iba a acompañarte pero serías tú quién hablaría con este hombre testarudo. — ¿Ahora me ofendes en mi propia casa? — El CEO enarcó una ceja. — Bien, quiero pedirle la mano de Emma, ella y yo estamos juntos desde hace tiempo, pero habíamos mantenido la relación en secreto, ella tenía miedo de que usted se enfadara, Pero ahora ya no es posible seguir ocultando las cosas. — ¿Casarse? Pero si apenas están sacando a la luz que están juntos, ¿Por qué tanta prisa? Además no te he dado mi aprobación. — El hombre ya se estaba comentando a exaltar. — Anda Alexandro, dile lo que quiere saber, él lo está pidiendo. El heredero respiró profundo antes de decir.
Una muy hermosa Alejandra, entraba despacio llevada por su padre hasta el altar. El elegante y largo velo le cubría el rostro, los invitados no dejaban de murmurar lo impresionantemente bella que se veía, parecía un hada que había salido del bosque para presenciar su propia boda. El novio la vió venir y llegar hasta el con la mirada cargada de amor y de emociones, estuvo a punto de perderla contra su rival, pero ahora ella estaba ahí para casarse con el y aceptar ser suya para siempre. En ese momento la gruesa y poderosa voz del Jeque Ali, se escuchó. — Te entrego a lo única hija en matrimonio, espero que la sepas hacer feliz, que la sepas proteger y cuidar de todo, y de todos, de lo contrario te perseguire hasta mi muerte... O la tuya. El apuesto novio asintió a las palabras de su suegro, después su mirada se fijó en la novia. — Estás... Tan preciosa este día, mi futura esposa es la chica más bella de todo el mundo. Las palabras estaban cargadas de una admiración más
El jeque estaba molesto, llamó a Rafael y a Alexandro a su despacho después de la cena, él iba a hablar con ellos seriamente. Mientras en la habitación de Alejandra, la jóven conversaba con su madre. — Mamá, estoy en un gran dilema, Lenín es un hombre maravilloso, es atento, caballeroso, considerado, y le ofrece su amor sin reservas. La madre peinaba los cabellos de su única hija. — Pero... Aquí viene un pero, cuéntaselo a tu madre. — Pero siempre quise que Rafael me mostrara esa caseta de su personalidad que nunca había visto, es tan dulce, pero al mismo tiempo apasionado. Ahora no deja de enviarme mensajes todos los días preguntándome como estoy. No se le pasa ningún detalle que se trate de mi. — Los hombres Darkok, son muy especiales, ellos aman con mucha intensidad una vez que encuentran a la mujer de su vida. Y yo creo que Rafael encontró a esa mujer en ti. Tienes que escuchar tu corazón, mi querida hija. ¿A quién amas? — Lenín es muy apuesto, su sola presencia
La mirada intensa de Rafael, estaba sobre Alejandra, él jamás permitiría que se le pasara por encima tan fácilmente. — Tu prometido soy yo, una mirada que le dediques a ese presumido no es admisible. — Rafael, yo soy una chica a la que no le gusta jugar a dos bandos, sin embargo tienes que entender que lo del compromiso yo no lo sabía, me entero cuando ya rendí novio, ¿Puedes comprender un poco? Lenin no es un hombre cualquiera, es serio, formal, no puedo jugar con él. — ¿Qué te hace pensar que conmigo si puedes jugar? Parece que me estoy mostrando demasiado tolerante al respecto de esta situación. Quiero que lo termines, y comiences con los preparativos de la boda, nos casamos dentro de un mes. — !¿Qué?! ¡Es una locura Rafael, creí que nos daríamos por lo menos dos años, o tres para antes de llevar a cabo una boda! — Con este noviazgo absurdo que tienes con ese, no me voy a arriesgar a qué me dejes vestido y alborotado. Realmente me gustas Alejandra, no había podido habl
Último capítulo