La esperada boda.
El jeque estaba molesto, llamó a Rafael y a Alexandro a su despacho después de la cena, él iba a hablar con ellos seriamente.
Mientras en la habitación de Alejandra, la jóven conversaba con su madre.
— Mamá, estoy en un gran dilema, Lenín es un hombre maravilloso, es atento, caballeroso, considerado, y le ofrece su amor sin reservas.
La madre peinaba los cabellos de su única hija.
— Pero... Aquí viene un pero, cuéntaselo a tu madre.
— Pero siempre quise que Rafael me mostrara esa ca