Añorando el amor.
El mayordomo se tensó un poco, guardo silencio esperando que su señor respondiera, tal vez él le diría realmente lo que era, o tal vez no.
— Solo soy un hombre que sirve a mi país.
— ¿Eres militar? ¿Cómo un policía?
Esta vez el hombre enarcó ambas cejas, ser un simple policía para él significaba una comparación entre un albañil y un ingeniero, o un curandero con un médico especialista.
— No soy tan simple, señorita Villalba, he trabajado mucho para llegar hasta donde estoy. Sigame pa