Mundo ficciónIniciar sesiónMe llamo Isabella y siempre he vivido bajo la sombra de mi hermana Savannah. Mi pecado fue nacer con ella, causar la muerte de mi madre y “robar” parte del don que la Diosa le había dado a Savannah. Odiada por mi padre, humillada, escondida dentro de mi propia manada, me convertí en alguien sin nombre ni identidad. Hasta el día en que un accidente la dejó en coma y me vi obligada una vez más a ocupar su lugar, solo que esta vez en un sitio aún más peligroso. Mi padre me envió a la Academia HighMoon, donde se entrenan las fuerzas élite, y se supone que debo servir al príncipe lycan Aurelius. Ese lobo arrogante, grosero y salvaje. El sueño de Savannah era abrirse camino hasta el trono real. El mío… es encontrar mi libertad. Esta vez no pienso seguir los planes de mi padre: “El príncipe me invita a una reunión privada: Ausente”. “El príncipe elegirá a su acompañante para el baile de Navidad: Ausente”. “El príncipe quiere a alguien que le caliente la cama esta noche: Más que ausente”. Creí que así saldría de su radar. Pero un buen día me vi acorralada contra las paredes frías de la Academia. Esos ojos lobunos y peligrosos me atravesaban con ira. Su mano firme en mi barbilla, la otra en mi cintura. “¿De verdad crees que fingir indiferencia va a salvarte?”, gruñó contra mis labios, enviando escalofríos de placer por todo mi cuerpo. No iba a ceder frente a él. Los dos ocultamos oscuros secretos, jugamos un juego tan peligroso que podría destruirnos… o atarnos para siempre. “Porque no soy quien crees, príncipe lycan y pronto regresará la verdadera Savannah.”
Leer másNARRADORAAprovechó un momento de duda de William y lo empujó contra la mesa de cristal, que se hizo añicos bajo el peso del rubio.Su lycan estaba a medio camino de la transformación, los destrozos afilados hiriéndole profundamente la piel y un corte profundo en la cabeza que lo hacía perder mucha sangre.William apenas tuvo tiempo de enfocarse cuando tuvo a un macho furioso golpeando sobre él.Era tan despiadado que estaba seguro de que su padre esta vez iba con la intención de asesinarlo.William comenzó a reírse como un demente, con la sangre escurriendo entre sus dientes.—¡Ya te salieron los cojones para deshacerte de tu error! —le rugió, abriéndole el pecho con sus garras en un descuido.Sus ojos salidos de las órbitas asombraron por un segundo a su padre—. ¡MÁTAME DE UNA VEZ, MALDITO IMBÉCIL! ¡ACÁBALO DE UNA VEZ!Rugió, estremeciendo la casa y haciendo que las sirvientas se escondieran muertas de miedo.Todos los que miraban por entre las rendijas estaban conmocionados al ver
NARRADORAWilliam dejó la Academia y, en un arranque raro, decidió irse a la casa que tanto odiaba.Isabella había regresado a la mansión real, Harper se había ido de emergencia a su manada y Kiara ahora vivía a tiempo completo en el reino de los magos con su madre.Vamos, que ya hasta el papel de niñero se lo habían quitado y esa era su vía de escape.Preocuparse por los problemas de los demás lo hacía olvidarse de los suyos propios.Sin embargo, cuando William llegó de improviso a la casa donde nació y creció, se dio cuenta de que su drama personal apenas empezaba.Grandes camiones estaban estacionados en la parte trasera, desde donde se sacaban cajas y cajas de cosas del sótano.William frunció el ceño… ¿de qué se trataba todo esto?Se acercó a una de las tantas cajas apiladas, sin preocuparse ni por preguntar, y abrió una de las franjas de madera.Enseguida, dentro, las piedras minerales extraídas de las minas cercanas a su manada le pincharon los ojos con su resplandor.William s
NARRADORAKaden miró entonces con disgusto la sangre dejada atrás. Por suerte, Alistair le había dado un cachivache de esos suyos para trasladarla como por arte de magia.“Qué asco, joder”. Ash se tapó la nariz para resistir el hedor que salía de esa sangre medio muerta. Los vampiros eran seres repugnantes para él, prefería a los magos.Con cara de estreñimiento, Kaden activó el artefacto, que envolvió como una tela brillante la botella rota y la desapareció como en un acto de pura magia.—Bien, esto salió mejor de lo que pensaba —resopló, caminando con pasos firmes hacia la salida, alerta en todo momento a cualquier trampa.Solo esperaba que Alistair de verdad cumpliera, sin complicaciones, porque el Rey Vampiro era muy poderoso.Sin embargo, el confiado monarca jamás se imaginó que había sido vendido por completo por su hijo.Al otro día amaneció muerto en su propia cama, con una expresión horrorizada en el rostro.La noticia repentina conmocionó a todos y las miradas sospechosas se
NARRADORAKaden y Alistair se miraron con el ceño fruncido, esperando…—Necesito que acaben con mi padre, el Rey Vampiro - Dorian soltó sin anestesia.—Primero, porque él nunca querrá cooperar con ninguno de ustedes y, segundo, porque piensa poner en el trono a uno de sus hijos bastardos —dijo, rebosando amargura.Empezar su mandato con un patricidio abierto no sería nada beneficioso para él. —Resulta que soy demasiado “abierto” al relacionarme con otras razas, y él necesita un heredero más… "mano dura" —chasqueó la lengua, digiriendo de nuevo lo que descubrió a través de uno de sus espías.Su padre tenía incontables bastardos, pero que de repente lo quisiera cambiar por su nuevo hijo favorito no lo iba a permitir.—Parece que hay problemas en el paraíso…—¡No es gracioso, príncipe lycan! Eso no les va a convenir tampoco a ustedes. Mi hermanastro Víctor no es tan accesible como yo. ¡Tendrás una guerra interna antes de poder siquiera enfrentarte a los Faes!Ver a Dorian despeinando su










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