10. TENTACIÓN PROHIBIDA
KADEN
«Sus labios en los míos, mis manos inexpertas acariciando con torpeza su suave piel.
El cabello rubio cosquilleaba en mi nariz y los dedos me temblaban del nerviosismo, de desearla tanto, de no querer lastimarla en la primera vez de ambos.
Éramos tan jóvenes, tan ilusos e inocentes.
Mi deseo fue creciendo con el aroma de su cuerpo, al sentirla tan pequeña y sumisa bajo mi cuerpo; ese oscuro monstruo se desataba en mi interior.
Sin control, movido por una lujuria que jamás había sentido, p