137. DEBISTE ESCONDERLA MEJOR
NARRADORA
Se movían por el escenario, girando entre encaje y terciopelo.
Riéndose, perdidos en su propio mundo, solo ellos dos.
Al menos así lo sentía Isabella. Estaba hipnotizada por esos ojos azules que la miraban como si fuera la única mujer que quedara en la tierra.
La música se suavizó, y Kaden bajó el ritmo, sosteniéndole la mano mientras depositaba un beso suave en la palma.
—Eres la mujer más hermosa e increíble del mundo, y yo soy el hombre con más suerte por tenerte como mi mate.
Isab