07. ¡SOY INOCENTE SU MAJESTAD!
ISABELLA
—Mírala cómo duerme la muy cerda… —dos chicas hablaban y descorrieron la cortina del cubículo a mi lado.
Sin hacer ruido, volví a mi posición de acostada, por si acaso hacerme la dormida.
Agucé el oído.
Ofendían a la otra paciente, la llamaban salvaje descerebrada.
Parece que se involucró en una pelea con una de sus amigas durante el examen de ingreso.
—Esto te va a enseñar una lección…
Se escuchó cómo arrastraron un mueble y el traqueteo de lo que sea que estuviesen tramando.
—Termina