Mundo ficciónIniciar sesiónTessa creyó en un hombre que le juró amor, hasta que la embarazó, la traicionó casándose con otra y casi la mata para ocultar su pecado. Obligada a huir tras ser arrollada por su ex y perder al hijo que esperaba, busca refugio en las montañas de Texas. Pero el destino la lleva a la hacienda más temida del lugar, donde nadie se atreve a contradecir al tirano, Magnus Wayne. Magnus es un lobo milenario desterrado. Tan temido en la región que nadie se acerca, mucho menos las hembras si saben que morirán en sus manos. Cuando Tessa entra en la habitación de un niño moribundo para alimentarlo con su leche y arrullarlo, no imagina que ese niño es el hijo de una bestia y Magnus no imagina que la extraña que le da pecho a su cachorro emana un aroma abrumador que él no puede pasar por alto. Magnus debería matarla y lo sabe. En cambio, la huele y algo dentro de él despierta, tanto que sin poder controlarse, termina transformándose en su presencia, asustándola al grado de querer huir; no obstante, Magnus tiene otros planes, no va a dejarla ir, por el bien de su hijo y por el suyo, convirtiéndola en la esclava cautiva del alfa más cruel que ha visto la historia.
Leer másLa mujer se giró lentamente hacia la voz que resonó detrás de ella. Miró a todos lados de forma discreta, intentando encontrar cómo escapar antes de tiempo.Con temor miró el rostro del hombre. Se sorprendió de ver que a pesar de las marcas en su cara y ese semblante sombrío y aterrador, el sujeto era extremadamente guapo.Sus intrigantes ojos se posaron sobre ella, quien instintivamente se vio retrocediendo pero a medida que lo hacía él avanzaba hacia ella.Tessa intentó huir, pero de inmediato fue tomada del brazo por el hombre, cuyos ojos se volvieron rojos en un instante y apenas por unos segundos. Se vio arrastrada lejos, sin que nadie hiciera nada a pesar de que ella exigió que la liberara.Tan pronto como pudo, él se la echó en hombros y corrió a una velocidad sobrehumana. Terminó de confirmar que no era humano.—¿Quién eres y qué quieres de mí? —preguntó nerviosa, alejándose de él en cuanto este la lanzó al piso cual costal de papa—. No sé lo que eres…—Deja de fingir que no s
Tessa despertó y lo primero que hizo luego de comprobar que el bebé estuviera bien, fue ir a buscar a Magnus. Tuvo que hacer una pausa en el camino cuando sintió que la herida de la marca del Alfa, dolía. Se bajó la blusa para comprobarla y la vio inflamada, con un color extraño y provocándole un dolor punzante.Volvió a subir la manga de su blusa y caminó hacia el comedor, pero no lo encontró ahí. Preguntó al Beta y este le respondió con claridad:—Debe estar en su torre de caza, arriba. —Tessa miró la imponente escalera que la llevaría al lugar—. Va ahí cuando está estresado, así que seguramente lo encontrarás. Suele acostarse a dormir y descansar por horas para aclarar sus pensamientos.—Gracias. No quiero molestarlo, pero me gustaría curar su mano —respondió diligente y el otro asintió, señalándole que fuera a buscarlo.Tessa sonrió y agradeció; no obstante, se encontró con Rabel, quien le bloqueó el paso y le miró con aire de superioridad.—Iré a la ciudad en un par de horas, nec
Tessa se giró de golpe. Tenía el corazón acelerado, pero no vio a nadie frente a ella. Sin embargo, la sensación de sentirse observada, no se fue. Al contrario, más que nunca sintió que alguien estaba ahí.Preparó todos sus sentidos para encontrar al intruso, pero no pasó nada.No escuchó ruido, nada en absoluto, así que se asomó la cabeza por la ventana, pero de nuevo no vio nada, todo parecía en calma. No había gente yendo y viniendo, tampoco veía a Magnus por ningún lado, lo que significaba que nadie se sentía amenazado.Tragó saliva, nerviosa, así que solo se mantuvo en calma y luego miró el piso. Las huellas y pisadas ya no estaban.—Te estás volviendo loca —se dijo a sí misma, cerrando los ojos con fuerza para no pensar en nada más.Fue entonces hacia la cama y se dejó caer en ella de nuevo, no sin antes asegurarse de que estaba completamente encerrada en su cuarto.Cerró los ojos de nuevo y se levantó un par de horas más tarde. Bajó las escaleras no sin antes ir por el bebé y a
TESSASentí su mano repasar mi coño antes de colocar su miembro en mi entrada.No hizo ningún movimiento más, como si esperara que yo continuara, así que llevó su falo a mi entrada, y fui bajando sola, lentamente, dejando que su falo se hundiera en mi resbaladizo coño.Emití un gemido lastimero y apreté los puños mientras sentía sus manos rodear mi cintura y recorrer hacia arriba hasta posarse en mis senos y apretarlos.Sus dedos tiraron de mis pezones y sus labios lamieron mi espalda al mismo tiempo que sentía su miembro completamente dentro de mí.Chillé y observé una de sus manos apretar mi seno mientras la otra iba directamente hacia mi sexo. Besó mi cuello, lo mordisqueó y con ello me incentivó a moverme sobre él.Obedecí, comencé a botar sobre él, subiendo hasta casi sacar la verga de mi interior y luego descendía lento, empalándome despacio, disfrutando de cada centímetro dentro de mí.Comencé a moverme con furor mientras escuchaba los pequeños gemidos que emitía y sentía su p
Sentí un poco de pena de estar sobre él a horcajadas, pero la mitigué acercándome a besarlo.Aproveché para rozar su piel, su pecho, moviéndome lentamente sobre él, contoneándome sobre su regazo, esperando distraerlo y a su vez, calmar las ansias que me recorrían.Me observó con atención y sentí su miembro endurecerse bajo mi cuerpo. Sus manos se apretaron a mi cintura y yo tomé el valor de ser un poco más participativa, contoneando mi cuerpo sobre el suyo, rozando mi sexo con el miembro que empezaba a ponerse tan duro como el acero.Magnus me tomó de la cintura y me incentivó a continuar con los movimientos.Llevé mis manos a su pecho y lo usé como soporte para moverme un poco más, acelerando los movimientos y frotándome con más ganas sobre su entrepierna.Desabroché su pantalón y me atreví a bajar la cremallera; al mismo tiempo, la mirada encendida de Magnus estaba sobre mí. De su pecho brotaba un ligero rugido que llegaba hasta mis oídos y que de alguna manera me hacían pensar en l
Por un instante, Tessa solo pudo quedarse paralizada, viendo la sangre gotear sobre su piel. Finalmente reaccionó, o más bien, se vio obligada a reaccionar cuando él la lanzó contra el piso para protegerla.Magnus quitó la flecha de sus manos, arrancándola y partiéndola en dos antes de dejarla caer en el piso. Un gruñido gutural salió de su boca ante el dolor y en el piso de la habitación resonó el eco del golpe de la flecha.Apretó los dientes y a su vez miró a Tessa.Ella se puso de pie de inmediato, intentando llegar a él, pero de nuevo, un sonido estridente golpeó la ventana y él recibió la noticia, mentalmente, de su beta. Estaban bajo ataque.—¿Qué haces? ¿¡Estás loca!? ¡Quédate en donde estás! —espetó, sin mirarla. Su voz sonó ronca y furiosa resonó, pero también había algo más, algo que Tessa no supo descifrar.—Yo… —balbuceó Tessa, mirando la sangre que corría por su mano—. Deja que te cure la herida, está sangrando.Magnus giró hacia ella, con los ojos encendidos de algo in
Último capítulo