MAGNUS
Tessa se adentró con calma y me observó. Las otras humanas dijeron algo, pero yo no pude escuchar. Me sentía mareado y atribulado por ella.
Caminó lento y de pronto se detuvo. La marca le dolía, dolía porque ella se resistía.
Aquello me enfureció. Que ella estuviera despreciando mi vínculo era inaudito. ¿Quién se creía esa humana inmunda para despreciarme? Pensé.
La vi apretar los puños y recomponerse de inmediato antes de caminar hacia mí.
Pensé que si ella me despreciaba, yo sería prác