El pasillo de mármol bajo los pies de Daryel parecía helado.
A pesar de la furia que la consumía por dentro, un impulso irracional y más profundo la había llevado hasta allí.
Tras la brutal pelea en la biblioteca, Daryel sentía una punzada de culpa por el dolor que había infligido a su hermana.
O tal vez, era una necesidad de control, de asegurarse una última vez de que Sofía entendía la gravedad de su situación. Había planeado una conversacióncorta y precisa,, pero al llegar, la puerta de robl