El tiempo, antes un concepto abstracto para Daryel, se había condensado en las setenta y dos horas que le quedaban antes de que el plan de Alessandro para desmantelar Stewart Global se completara.
Con la información del disco cifrado grabada en su mente, la biblioteca dejó de ser una prisión para convertirse en su centro de comando.
Daryel sabía que no podía enfrentar a Alessandro con la lógica o la moral.
Él operaba bajo la ley de la obsesión.
Su única oportunidad era usar la misma arma: el