La incursión de Sofía había sido un recordatorio cruel: Daryel no solo tenía un plazo, sino también una vigilante.
Su estabilidad emocional era la coartada de Alessandro, y el hecho de que él la hubiera enviado a "hacer compañía" a su hermana confirmaba que su seducción táctica estaba siendo monitoreada de cerca.
Daryel se quedó sola en la biblioteca, el disco duro cifrado sobre la mesa, brillando bajo la luz como un secreto tentador.
La frustración por la falta de herramientas era un muro, p