La Gemela que Dejaron Atrás
Mientras completábamos nuestras solicitudes en el Portal Nacional de Admisiones Universitarias, todos se reunieron alrededor de mi hermana gemela, Isabela Salazar, para ayudarla a decidir a qué universidad postularse.
Mi hermano mayor, Gabriel Salazar, señaló en la pantalla la Universidad Nacional de Santa Aurelia.
—Obvio que deberías postularte a la mejor universidad. Así podremos estudiar en la misma universidad y yo podré cuidarte.
Mi amigo de la infancia, Mateo Ortega, empujó hacia ella el folleto de la Universidad Central de Santa Aurelia.
—No le hagas caso a Gabriel. Postulémonos juntos. Así podremos ser compañeros durante los cuatro años.
Mis padres sonrieron, encantados.
—Qué bueno que vayas a la capital. Si tienes a alguien que te cuide, nosotros nos quedaremos tranquilos.
Tardaron bastante en recordar que yo, Estrella Salazar, también acababa de presentar los exámenes nacionales de admisión universitaria.
—Como tus calificaciones son bajas, postúlate a cualquier universidad de Santa Aurelia —me dijo mi madre.
Sin levantar la cabeza, Gabriel asintió.
—Sí. Así estaremos los cuatro en la misma ciudad y podremos reunirnos los fines de semana.
Mateo me apuró como de costumbre.
—El plazo para enviar las solicitudes termina en media hora. No vayas a distraerte y dejar la tuya incompleta otra vez.
Mis dedos se cerraron poco a poco sobre la guía de admisiones.