Mundo ficciónIniciar sesiónUna loba sin aroma. Un rey sin olfato. Un secreto capaz de destruirlos. Lyra es una loba sin aroma. En un mundo donde el olor lo define todo, eso la convierte en una aberración. Rechazada por su manada y vendida como mercancía, termina en manos del hombre más cruel y poderoso de todos: Alaric, el Rey de la Frontera. Un alfa sin olfato que no desea una Luna… ni necesita una. Para el mundo, Lyra es solo su juguete. Para Alaric, es una amenaza que no puede permitirse perder. Mientras él la mantiene cerca bajo una máscara de desprecio, Lyra descubre que su “defecto” esconde un poder ancestral capaz de inclinar de rodillas a los clanes enteros. Y cuando la verdad salga a la luz, ya no habrá forma de ocultarla. Entre deseo reprimido, dominación, venganza y sangre, esta no es una historia de redención… Es la historia de una loba que fue subastada como basura y que nació para reinar.
Leer másLyraEl lugar no se siente como esperaba.No hay un peso aplastante en mi pecho, ni esa sensación desgarradora que tantas veces imaginé cuando pensaba en este momento. Durante años creí que, si llegaba a enfrentarme a él de verdad, si alguna vez ese capítulo se cerraba… algo dentro de mí se rompería de forma definitiva.Pero no ocurre.Estoy de pie frente a ese tramo de piedra, con las manos relajadas a los costados y la mirada fija en un punto que ya no dice nada. El eco de lo que pasó aquí existe, sí, pero no me atraviesa. No me domina. No me arrastra hacia atrás.Y eso… me desconcierta más de lo que debería.Respiro despacio, dejando que el aire entre y salga sin forzar nada, observando con una claridad nueva lo que siento. No es alivio exactamente. Tampoco es tristeza. Es más bien una especie de… cierre silencioso. Como cuando terminas de leer una historia que te marcó, pero sabes que ya no necesitas volver a esa página.Siempre pensé que dolería más.Que habría lágrimas.Que habr
AlaricEl cansancio no es físico.Es algo más profundo.Algo que se instala en los huesos y se queda ahí, como una sombra que no se mueve, como si incluso la victoria tuviera peso cuando se ha pagado con sangre.Estoy de pie frente a todos ellos, en mi estudio, observándolos en silencio.Ismael. Mel. Lyra. Cale. Mateo.Mi gente.Mi manada.Los pocos que han quedado en pie después de todo.Y aun así…No siento paz.Siento tensión.Siento que esto aún no termina.Siento… que lo más difícil está por venir.Lyra está a mi lado, y no necesito mirarla para saber que está tensa. Puedo sentirlo en el vínculo, en la forma en que su energía se mantiene contenida, como si en cualquier momento pudiera quebrarse o explotar.Y yo…Yo no estoy mejor.Pero no puedo permitirme mostrarlo.No ahora. No frente a ellos.—Ismael —digo finalmente, rompiendo el silencio—. Infórmame.Él asiente de inmediato, dando un paso al frente con esa firmeza que siempre lo caracteriza.—El padre de Lyra está en una de l
LyraEl camino de regreso se siente más largo de lo que debería.No porque la distancia haya cambiado, sino porque todo lo que dejamos atrás… sigue conmigo. Puedo oler la sangre incluso ahora, aunque el viento la haya arrastrado lejos del territorio de Luna Creciente. Puedo escuchar los ecos de la batalla, aunque ya no haya gritos, ni choques, ni muerte.Solo queda el silencio.Uno pesado.Uno que no trae paz.Avanzo junto a Alaric, manteniendo el paso firme aunque por dentro todo en mí sigue revuelto. Mis manos todavía tiemblan un poco, no por miedo, sino por la descarga de poder, por la tensión que aún no termina de abandonarme. Él no dice nada. Yo tampoco.Pero no hace falta.El vínculo entre nosotros sigue ahí, estable, presente… distinto.Más claro.Más consciente.Y eso, en medio de todo esto, es lo único que no duele.Es entonces cuando lo veo.Un poco más adelante, rodeado por dos de las sombras de Alaric.Mi padre.Mi cuerpo se tensa sin que pueda evitarlo.No está herido de
AlaricLo siento antes de verlo.El aire no está quieto.Está… roto.La energía en la frontera vibra de una forma antinatural, cargada, densa, como si cada partícula estuviera saturada de violencia. No necesito que nadie me diga lo que está pasando. No necesito ver el humo elevándose a lo lejos, ni escuchar los gritos apagados por la distancia.Ya lo sé.Llegamos tarde.Aprieto la mandíbula mientras cruzo la última línea de árboles y el territorio de Luna Creciente se abre ante nosotros. El olor a sangre golpea primero, espeso, inconfundible, mezclado con ceniza, sudor y miedo. Después vienen los sonidos: gritos, choques de poder, el eco de la batalla en su punto más brutal.Mi lobo se agita.No por miedo.Por furia.—Nos desplegamos ya —ordeno sin girarme, mi voz firme, cortante—. Ismael, divide a los hombres. Quiero perímetro asegurado y eliminación de amenazas activas. Nadie deja el territorio sin mi orden.—Entendido —responde él al instante.Me giro entonces hacia Lyra.Ella ya l
Último capítulo