9. Es MI juguete
Lyra
Necesito papel.
Necesito escribir.
Necesito cumplirle.
Revuelvo la habitación como si buscara aire. Abro cajones, reviso debajo de la cama, miro el tocador pulido que nunca fue mío. Nada. Ni una hoja. Ni un lápiz. Nada que me permita cumplir la promesa que le hice a Melany antes de que me arrancaran de casa.
El pecho me arde.
Al final encuentro un trozo de papel grueso, amarillento, olvidado entre libros que no entiendo, y un pedazo de carbón junto a la chimenea apagada. Me siento en la cama con las manos temblando y empiezo a escribir deprisa, como si el tiempo me estuviera persiguiendo.
Melany, no sé si esta carta llegará. No sé si volveré. Pero sigo viva. Me compraron. No preguntes cómo. No preguntes por qué. Solo…
La puerta se abre.
El carbón se me cae de los dedos.
Una doncella entra sin anunciarse. Es joven, pero sus ojos están cansados. Me mira con una sonrisa tensa, estirada, que no alcanza a tocarle la mirada.
—¿Puedo ayudarte…?—pregunto mien tras intento que el papel se