82. No soy tuya
Lyra
espierto con la sensación de que algo me está aplastando el cráneo desde dentro.
No abro los ojos de inmediato. No puedo. La cabeza me late con una violencia insoportable, como si alguien estuviera martillando mis sienes desde el interior. Cada latido es una punzada de fuego que me baja por el cuello y me deja el cuerpo entumecido.
Respiro.
El aire huele limpio. Demasiado limpio.
No huele a bosque. No huele a sangre. No huele a humo ni a tierra húmeda.
Eso me obliga a abrir los ojos.
La lu