Capítulo 7.
El agua chorreaba por mis piernas mientras caminaba hacia mi reflejo. El cabello mojado se me pegaba a la piel, y mi respiración temblaba como si estuviera frente a una criatura salvaje.
Mi espalda…
No.
Lo que estaba sobre mi espalda.
Era un tatuaje inmenso, imposible de ignorar, imposiblemente detallado.
La luna tatuada no era una simple media luna. Era un arco enorme trazado con diseños que parecían antiguos, casi sagrados. Algunas líneas eran gruesas y negras, como tinta quemada sobre mi pie