Capítulo 69.
—Deja de moverte —gruñó una voz en mi oído—. Si haces ruido, alertarás a los espías del rey.
Me quedé quieta al instante.
Mi corazón latía a mil por hora, golpeando con fuerza contra mis costillas, pero al menos reconocí la voz. No era un desconocido.
Me soltó por fin y me giré con brusquedad, todavía con la respiración descompuesta.
Era el lobo con el que negocié por la cabeza de Kryos.
Miré discretamente al rededor. El segundo lobo no lo acompañaba, esta vez estaba solo.
Recompuse mi expresió