Mundo ficciónIniciar sesiónCometió un error en su camino de venganza, Azahara Raimondi una omega de los Wolfblack no tenía permitido equivocarse, pero lo hizo, tomar el delgado hilo del destino de Bastián Vascotti no estaba en sus planes. Cuando se percató de su desafortunada injusticia era demasiado tarde, no solo habia secuestrado al traidor y poderoso Alfa Kingwhite, habia domado al Lobo que contra sí mismo se conferiría el título de su “protector”.
Leer másEl licor era amargo, Bastián Vascotti maldecía en sus adentros, abrigado en la oscuridad del bar.
Era la tercera copa mientras esperaba a la cita a ciegas, una “inversionista” para la clínica de Fabritzio Magrini, en un lugar y horario que lo menos que hablarían serian de negocios y por lo que habia escuchado de ella se trataba de una caprichos princesa hija de papi que no tenía ni un put0 reloj, ni la más miserable conciencia de respeto, casi una hora entera de retraso, esto no era parte de sus propósitos, habia caído tan bajo. Esperaría unos minutos más…
Se mofó de sí mismo llevando a sus labios el vaso con el amargo licor ámbar.
Una mujer con curvas de infierno entro en el bar, con un vestido oscuro ceñido al cuerpo, se cotoneo dando pasos rumorosos hasta la mesa donde el hombre de cabello negro como la noche agitaba el whisky del fondo del vaso.
Su cabello plateado bañaba como cascada sus hombros y su pecho, el escote dejaba vanidosamente al descubriendo la generosidad de la naturaleza con ella. Sus caderas un desenfreno de sensualidad y sus piernas largas y esveltas, la atmosfera era bastante oscura, fría.
Cubría su rostro con un sombrero negro con encaje manteniendo en misterio la belleza de su oscuros ojos sombríos.
Un aroma envolvió a Bastián, su pulso se aceleró, la sangre hirvió como si estuviera en medio de fuego azul, sus pupilas se dilataron y su instintos bestiales brotaron sobre su piel, apenas conseguía contener el cambio de piel apretó su manos en el vaso de vidrio, estallándolo en mil pedazos, abrió sus ojos y sus oídos.
Giro sus ojos enrojecidos a un lado y a otro.
Prendió sus instintos para encontrar la Luna que despertó a su lobo, estaba detrás de él, antes de girar sintió un pinchazo en el cuello, se levantó bruscamente se llevó la mano al lugar donde un fuerte dolor punzante lo adormilaba, cayó sobre la mesa luchando contra el líquido que ingreso en sus venas, debilitando todos sus músculos y durmiendo a su lobo.
Dos hombres le cubrieron la cabeza con un saco oscuro, intento pelear con la mínima conciencia que aún conservaba.
Con una voz mandona y dulce a la vez, ordeno;
—Procuren que no se lastime el maldito —un instante después agrego — No imagina el dolor que le espera.
Bastián fue arrastrado hasta una camioneta. Alrededor nadie se ocupó por rescatar al pobre bastardo.
Tuvo momentos de lucidez mientras lo llevaba en un auto, intento preguntar. ¿dónde lo llevaban? ¿Quiénes eran? ¿Que querían? sin conseguir más que balbucear.
La mujer sentada en el asiento del copiloto lo miraba por el espejo retrovisor, con profundo rencor.
Por algunos orificios del saco en su cabeza pudo ver unos ojos oscuros como una tormenta de verano, se prometió que no los olvidaría nunca, contra su voluntad perdió el conocimiento.
Bastián despertó con una horrible jaqueca, sus parpados caían cerrando irremediable sus ojos, atado de manos y pies a una silla de hierro, había un olor desagradable a humedad y tierra podrida. Entre ese nefasto olor, en oleadas se mezclaba un dulce olor a vainilla, le hinchaba el corazón y algo más.
Azahara, dio un paso al ver que movía la cabeza, Bastián escucho el crujir de la madera.
—¡Mariposa negra!—ella se sorprendió de escucharlo hablar, pero más la forma en que la llamo.
El efecto de la droga debía durar al menos dos horas más.
—Es resistente, Magrini —Bastián giro la cabeza, sintiendo su aura más cálida y cercana, ella se inclinó frente a él pero la oscuridad no dejaba verla ni siquiera atreves de los hoyos del saco, su rostro quedo frente al de él. —es diferente cuando se está del otro lado no es así, pedazo de m****a.
Le colocó la punta de una daga sobre el pecho directo a su corazón, Bastián se sintió extasiado de su lengua tan suelta. Esbozo una sonrisa.
—No tiemblas —le provoco rabia la insensibilidad del cretino—, sabes que tu muerte no será rápida, ¿cierto?
—¿Quién eres? —balbuceo, el efecto de la droga aún lo mantenía un poco aletargado, pero cargado en irritación.
—¿Te dice algo el nombre Wolfblack? — una manada abatida, sé rumoraba que fueron cazados por diversión.
Azahara camino hacia una mesa iluminada por una luz, aun no decidía si lo haría rápido y sin dolor o con algo de calma para hacerlo agonizar por días.
Bastián observo a su alrededor buscando una manera de salir, pero solo estaba rodeado de oscuridad, la chica camino su manos sobre la mesa escogiendo un aparato de tortura que tenía al frente.
Tomo unas pinzas regreso con pasos lentos, irritada por no escucharlo suplicar.
Bastián comenzó a reír torpemente, la peli plateada no se sorprendió de su temeridad, pero le ardía aún más la sangre, levanto su rostro y lo abofeteo. La silla se fue a un lado con su pesado cuerpo, Bastián gruño bastante encolerizado, tensos sus brazos provocando que la madera de la silla se doblara, un poco más de fuerza y seria libre
—Te equivocaste de m****a… —Azahara frunció el ceño, sin comprender a que se refería—y escogiste mal al sujeto para tus jueguitos, niña estúpida…
¿Ya no era una mariposa?
Apretó los dientes y lanzó un grito de frustración, tomo las pinzas, se colocó sobre él con las piernas a cada lado de su cuerpo lo sujeto de la solapa de la camisa y lo levanto unos centímetros despegando del suelo y acercándolo a su rostro, ese olor fue un exquisito manjar de deseos invadiendo su venas.
—El que se equivocó escogiendo a sus víctimas fuiste tú.
—Yo no soy Magrini—le dijo calmadamente, con su corazón como una bomba de tiempo, apretó los puños
—¿Qué dijiste?
—Yo no soy Magrini, ¡yo no soy Fabritzio Magrini! —grito rabioso, pensando que era tan estúpida que no entendía lo que decía.
La platinada dejo caer su pesado cuerpo y le quito el saco de su cabeza, la luz de un farol por encima de él demostró que era verdad. Bastián apretó sus ojos encandilado por la inmensa luz.
Azahara camino hacia atrás aterrorizada, esto estaba mal ella no tenía derecho a fallar.
—Ahora suéltame si no quiere conocer las consecuencias de tu estúpido jueguito…
Lo observo en su brazo tenía un tatuaje de media luna con una flor en su centro. Soltó las pinzas que traía en las manos.
—¡Bastián Vascotti! —con una sonrisa sarcástica él confirmó la adrenalina que corrió por sus nervios.
Era el alfa de la manada Kingwhite. Su nombre retumbaba en el cielo eran una de las tres manadas más poderosas de las que Magrini tenía registro.
—Oh mariposa negra, ahora sabes a quien te enfrentas.
—¡Maldita sea! — salió de la habitación, tomo un par de minutos en volver
—¿Vas a soltarme ya? —Bastián sintió un pinchazo en el cuello. —¡Mala decisión, cariño!
Azahara le colocó el saco nuevamente en la cabeza y salió de la habitación poniendo seguro, como iba a explicar esto, solo al verlo en la silla asumió que se trata de él, ¿qué es lo que hacía Vascotti el alfa de los Kingwhite en el lugar y sitio equivocados?
Un hombre extremadamente pulcro, mayor, cabello oscuro y barba espesa como un bosque frondoso, atravesó el recibidor de la vieja casona, le entrego el bastón con el que caminaba a uno de sus guardias, se quitó el saco y comenzó a arrugar sus mangas. Su expresión facial era una mezcla de rudeza y una enorme gratificación, estaba disfrutando desde ya los gritos de dolor que provocaría en el humano cuerpo de Magrini.
Azahara recordó que habia enviado un mensaje informando del éxito de su captura.
¡Maldición!
Azahara bajo las deterioradas escaleras de mármol.
—¡Padre!
Andreu Raimondi, un hombre sin sentimientos, aparentemente.
—Azahara, pequeña perla, dime que me tienes buenas noticias —llego hasta ella acaricio su mejilla derecha con el dorso de la mano y enseguida beso su frente —¿el maldito esta arriba? ya acabaste con su vida, dejaste algo para que disfrutara…
Ella se mantuvo en silencio unos segundos, rodeo la vista por el suelo, mientras su estómago cosquilleaba como si miles de hormiguitas caminaran buscando una salida, aspiro para afrontar la reprimenda de su padre ante este terrible error.
Era la primera vez que fallaba en una misión, esta era por mucho la más importante de su vida.
—Habia otro tipo en la mesa de Magrini…—dijo después de unos minutos —él maldito no acudió a la cita.
—Ese hijo de… —alzo la vista clavándola directo en su pequeño tesoro —dime que no cometiste un error.
Con mirada perpleja inclino la cabeza buscando el compasión de su padre.
—Ese hombre está arriba…
—¡Mátalo! —ordeno secamente.
—Estas satisfecho, te devolví a tu hija y capture a Azahara, ahora su vida parece un delgado hilo que depende de tu bondad, —hablaba con Fabritzio con su mirada al camino de vuelta al laboratorio — quiero que la hagas sufrir, que ruegue por su vida antes de acabar con ella.Magrini le tomo de la barbilla e hizo que lo mirará, sonriendo ampliamente le hizo una pregunta cruda.—¿Acaso eres mi superior? —Carmine se quedó muda con el tono de voz que no cuadraba con el rostro satisfecho de Magrini —Entonces, ¿quién te dijo que puedes ordenarme qué hacer con Azahara? —¿Por qué no la matas?, tienes los suficientes lobos para tus estudios, incluida tu hija, no necesitas de una loba más. —de pronto dejo de ser la mujer sumisa que siempre se disculpaba y guardaba silencio.—Esa loba es diferente —Aseguro con un brillo en los ojos —Es un desperdicio someterla al coma y drenar su sangre, —Imagino su rostro lleno de furia —Es hermosa, un lindo accesorio de mi hogar.—No estarás pensando… —Carmin
—¿De verdad eres tú Azahara? —dejo la sonrisa para torcer la boca —¿Cómo pueden disfrutar de ser esto, con olores nauseabundos y maltrato a su cuerpo cada vez que esa cosa emerge.Le parecía repugnante.Era absurdo discutir esto con una neófita, tarde o temprano amaría la naturaleza que ahora rugía dentro de ella.—Vine por Inara —respondió Azahara en su pensamiento, Carmine se sorprendió al poder escuchar su voz—¡Increíble! —cada cosa que descubría era fabulosa, carraspeo la garganta evitando demostrar la emoción que le provocaba —. Solo que hay un problema, el padre de esta niña esta desesperado por recuperarla y a mi me interesa que ese hombre este bien.—Jamás lograras que Magrini te valore.—le enfurecía que todos tuvieran el derecho de opinar y pero peor era que su opinión coincidiera —La están lastimando van a matarla al final, ¿crees que merece una vida así?Los sentimentalismos no despertaban, no le importaba si moría o vivía. Era un estorbo que solo servía como extraordinari
Confundida se detuvo en medio de la calle, girando a todos lados con una opresión en el pecho, no estaba perceptible el aroma de su hermano tampoco el aroma de Inara.Su corazón se estrujaba con un dolor profundo, ¿Qué era lo que Victorio pretendía?Corría sin sentido, quizás no iba en la dirección correcta pero sus patas no dejaban de moverse como si le marcaran un camino. Como si el viento le susurrara entre las agitadas hojas de los arboles hacia donde debía dirigirse.—Suéltalo Bastián, —Rebeca trataba de abrir la mano de Bastián era tan fuerte como un grillete de acero grueso, lo empujo en cuanto pudo entrar entre el hombre incrustado en la pared y el robusto cuerpo de Bastián,Andreu cayó al suelo, se incorporó en un segundo conservando el aplomo acomodo su ropa y lo despreció con una mirad altiva.—No pensaras que iba a matarlo, —el hombre se mofo de Bastián — el tendrá que vivir con la culpa de saber que esta provocando la muerte de su propia hija—Crees que su propio hermano
Solo escuchaba la conversación entre los hermanos Vascotti, Gerald era un genio y estratega, pero su plan se inclinaba más a ser un suicidio, eran solo tres lobos, cuatro si Bastián no tuviera que hacerse cargo de Inara.La pequeña loba se quedo dormida en la habitación de Bastián mientras ellos conversaban en la sala.Algo no estaba agradándole a Azahara, en sus planes no parecían estar contando con ella.—Yo también iré —advirtió provocando un silencio mortal. Rebeca estuvo de acuerdo con ella por primera vez.Bastián se giró lentamente y con voz neutral se dirigió a Azahara con una mirada profunda y severa.—No, no lo harás.—Pretendes que dos lobos enfrenten a Magrini, —Azahara por el contrario estallo en rabia — tiene una docena de hombres lo he visto están armados hasta los dientes, está es mi batalla no de ninguno de ustedes.—Y crees que tres hace la diferencia.—No lo entiendes, esto no les compete a ninguno de ustedes, agradezco su ayuda pero Bastián, es mi manada, y es mi
Caminaba de un lado al otro, con un descontento en el pecho, de pronto sentia que salía de ese lugar para presenciar una escena atroz en la que Azahara y sus cachorros se encontraban en peligro, cada segundo su piel se estremecía de rabia y de angustia.Sí la lastimaban a ella o sus hijos, despreciaría a Azahra por el resto de su vida.Compartia la sala con Inara, en un profundo silencio, la pequeña temerosa y el grandulón avergonzado. Inara quería asegúrale que Azahara estaría bien pero su voz se enmudecía cada vez que trataba de hacer salir una frase.Rebeca y Gerald volvieron al lugar en donde se mantenía Bastian cautivo esperando que ahí se encontrara Azahara al ver el rostro de angustia de Bastian supieron de inmediato que no era así.—¿Encontraron a Azahara?—Lo siento—respondió Gerald, los ojos de Bastina buscaron la mirada de Rebeca esperando algo, pero la morena de rizos negros, desvió la mirada.—No está en peligro si así fuera ya te habrías enterado o no es así?—trato de tr
¿Un bebé o dos?, Azahara no podía sentirlos, como era posible que Bastián pudiera saber antes que ella, que estaba embarazada.Se llevo la mano suavemente a tocar su vientre tratando de percibir un pequeño resquicio de vida en su interior, si ella no podía sentirlo, ni entablar esa conexión con sus propios cachorros entonces se trataba de un engaño de Bastián para detenerla.Detestaba que él se sintiera con el derecho de ordenarle que se quedara quieta.Un latido, pudo sentir un latido en su vientre, luego otro, y otro. Sus ojos se llenaron de lágrimas no lo creía, era verdad, es como si sus pequeños le hubieran estado dormidos un momento antes y de pronto respondían a es conexión que buscaba, Su madre tenía que estar en libertad para conocer a sus primeros cachorros. Limpio la humedad en sus mejillas y alzo la vista.El viento soplaba seco a su alrededor la tarde llegaba su punto más alto cuando el sol calaba ardiente sobre la piel. el silencio era amenazador, aun a una distancia
Último capítulo