Aun cuando consiguió su cometido, una mezcla de sentimientos no le permitían saborear su invasión, entre enfado y angustia, una rabia contra Magrini y una esperanza de encontrar a su madre con vida, Bastian se convertía en un estorbo.
“Mátalo”
Debió obedecer a su padre, sin importarle nada, sin importarle cuanto estuviera atada a él.
—¿Que es tan urgente? —la recepcionista señalo con la mirada a Azahara que esperaba a Carmine recargada contra la pared y una mirada perdida en sus pensamientos