—Estas satisfecho, te devolví a tu hija y capture a Azahara, ahora su vida parece un delgado hilo que depende de tu bondad, —hablaba con Fabritzio con su mirada al camino de vuelta al laboratorio — quiero que la hagas sufrir, que ruegue por su vida antes de acabar con ella.
Magrini le tomo de la barbilla e hizo que lo mirará, sonriendo ampliamente le hizo una pregunta cruda.
—¿Acaso eres mi superior? —Carmine se quedó muda con el tono de voz que no cuadraba con el rostro satisfecho de Magrini