—¿De verdad eres tú Azahara? —dejo la sonrisa para torcer la boca —¿Cómo pueden disfrutar de ser esto, con olores nauseabundos y maltrato a su cuerpo cada vez que esa cosa emerge.
Le parecía repugnante.
Era absurdo discutir esto con una neófita, tarde o temprano amaría la naturaleza que ahora rugía dentro de ella.
—Vine por Inara —respondió Azahara en su pensamiento, Carmine se sorprendió al poder escuchar su voz
—¡Increíble! —cada cosa que descubría era fabulosa, carraspeo la garganta evitando