Caminaba de un lado al otro, con un descontento en el pecho, de pronto sentia que salía de ese lugar para presenciar una escena atroz en la que Azahara y sus cachorros se encontraban en peligro, cada segundo su piel se estremecía de rabia y de angustia.
Sí la lastimaban a ella o sus hijos, despreciaría a Azahra por el resto de su vida.
Compartia la sala con Inara, en un profundo silencio, la pequeña temerosa y el grandulón avergonzado. Inara quería asegúrale que Azahara estaría bien pero su voz