Confundida se detuvo en medio de la calle, girando a todos lados con una opresión en el pecho, no estaba perceptible el aroma de su hermano tampoco el aroma de Inara.
Su corazón se estrujaba con un dolor profundo, ¿Qué era lo que Victorio pretendía?
Corría sin sentido, quizás no iba en la dirección correcta pero sus patas no dejaban de moverse como si le marcaran un camino. Como si el viento le susurrara entre las agitadas hojas de los arboles hacia donde debía dirigirse.
—Suéltalo Bastián, —Re