Mundo ficciónIniciar sesiónCuando huir es la única opción... pero él nunca acepta un no por respuesta. Eva Zenteno solo necesitaba una noche más. Una noche para desaparecer de la Ciudad de México con el dinero que le debían y comenzar de nuevo lejos de las deudas, las amenazas y los hombres peligrosos. Pero sus planes se destruyen en el momento en que cruza la mirada con Damián Oscura, el empresario más despiadado del país, un hombre acostumbrado a comprar voluntades, destruir enemigos y poseer todo lo que desea. Y ahora la desea a ella. Atrapada entre una deuda impagable y un pasado que la persigue, Eva no tiene más opción que aceptar la perturbadora propuesta de Damián: seis meses como su acompañante exclusiva a cambio de su libertad. Pero cada día bajo su control, cada roce calculado, cada palabra envenenada de deseo la hunde más profundo en un juego donde las reglas las dicta él... y la única forma de ganar es no enamorarse. Porque Damián Oscura no cree en el amor. Cree en el poder, la posesión y la venganza. Y Eva acaba de convertirse en su obsesión más peligrosa. Entre la humillación pública y los susurros prohibidos en la oscuridad, entre la guerra de voluntades y los secretos que podrían destruirlos a ambos, Eva descubrirá que huir de Damián Oscura es imposible. Pero quedarse junto a él podría costarle el alma.
Leer másLos objetos guardan la memoria que los cuerpos prefieren olvidar. Por eso los clósets son archivos y los cajones son confesiones.Los encontró un martes por la tarde detrás de tres cajas de invierno y un suéter que nadie había usado en dos temporadas.Eran los zapatos del Hotel Monarca.De piel negra, taco de aguja de diez centímetros, el izquierdo con el tacón partido por la mitad en ese ángulo específico que tienen las cosas que se rompen cuando corren sobre superficies que
La paz no llega anunciada. Se instala en los detalles más pequeños: el hombro que se afloja, el sueño que llega antes, el apetito que regresa como vecino que estuvo de viaje.El lunes por la mañana, Eva descubrió que sus hombros no estaban tensos.Lo notó cuando extendió los brazos para alcanzar el archivero superior de la Fundación y el movimiento fue fluido, sin esa resistencia específica que llevaba meses instalada entre sus escápulas como músculo que hubiera olvidado cómo relajarse. Se quedó un momento con los brazos arriba y los do
La libertad no llega como se imagina. Llega más pequeña, más concreta, más abrumadora en sus detalles simples que en su concepto abstracto.Las puertas del Centro Femenil de Reinserción Social se abrieron a las nueve cuarenta y tres de la mañana con el sonido burocrático de los mecanismos que no distinguen entre lo que encierran.Miranda salió con una bolsa de plástico negro que contenía todo lo que el sistema consideraba suyo: documentos, un reloj de pulsera con la correa gastada, setenta pesos en monedas, y un teléfono Nokia de pantalla peque&ntild
Hay silencios que son ausencia de palabras. Y hay silencios que son la forma más honesta que el lenguaje encuentra para decir lo que las palabras no alcanzan todavía.Mateo se quedó dormido en el asiento trasero exactamente diecinueve minutos después de salir del almacén.Eva lo supo porque lo estaba mirando por el retrovisor con esa vigilancia involuntaria que tienen los hermanos mayores, ese monitoreo constante que no se aprende sino que simplemente existe, instalado en algún lugar del sistema nervioso antes de que uno tenga vocabulario para nombrarlo. Vio el momento en que los ojos de Mateo se cerraron por última vez después de dos intentos fallidos de mantenerse despierto —el adolescente queriendo estar presente para lo que fuera que ocurriera entre los adultos del asiento delantero, el cuerpo agotado imponiendo su propia lógica sobre la voluntad— y no dijo nada porque no había nada que decir.Damián conducía.Había tomado el volante sin preguntarle porque el costado izquierdo le





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