Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl amanecer en Polanco llegó con la brutalidad silenciosa de las verdades postergadas.
Eva despertó con las náuseas trepando por su garganta como enredaderas venenosas, el sabor metálico del malestar matutino instalándose en su boca antes de que sus ojos se abrieran completamente. La luz filtrada a través de las cortinas color marfil del cuarto de huéspedes le recordó dónde estaba: refugiada en el departamento de Valentina,







