Mundo ficciónIniciar sesiónAlgunos fantasmas del pasado tienen la mala costumbre de volverse muy reales.
Damián Oscura se había quedado completamente inmóvil en el umbral de la puerta, con la mano todavía en el picaporte y los ojos fijos en la mujer empapada que temblaba frente a él. Eva, que observaba la escena desde atrás de él, pudo ver exactamente el momento en que la máscara de control de Damián se resquebrajó completamente. Fue sutil, apenas un parpadeo, un temblor casi imperceptible en sus dedos, pero Eva lo vio.
Y sintió algo retorcerse en su estómago. Algo que se parecía peligrosamente a los celos.







