Mundo ficciónIniciar sesiónCuando el dinero rompe los lazos familiares, una poderosa familia se ve sumida en una oscura historia. Una herencia, dos herederas. Elisa, brillante y cruel; Camila, dulce e ingenua. El camino que deben vivir estas mujeres para poder obtener la inmensa fortuna de los Whitmore recién comienza y una verdad puede cambiar el destino de la heredera olvidada.
Leer másOliver meditaba en la conversación que tuvo con la joven, era muy hiriente esa joven de las Whitmore. Cuando revisó su móvil, vio una imagen y frunció el ceño.—Maldita sea.Luego entró una llamada.—Dime.—Quiero que vengas, él quiere verte, pregunta por ti.—Escucha…—Solo es un momento y su sonrisa volverá.—Iré a verlo.Colgó, no tenía salida, un error le estaba costando muy caro.**La mujer miró a la joven y le dijo.—Él vendrá.—¿Viste? Solo debes tocar la tecla correcta.La mujer se llamaba Ada Bejar y era una antigua empleada de los Blackwell.—Cuando venga, enciende la cámara, trata de ser natural y pórtate a la altura.—Es que… me da miedo todo esto.—No tengas miedo, solo sigue mis órdenes —le decía Emily—, me envías el video cuando se vaya.—Puedo preguntarte algo.—¿Qué?—¿Por qué haces esto?—Porque sí.Salió canturreando y ella se quedó pensativa, mirando a su pequeño hijo jugar con costosos juguetes y sintiéndose atrapada.No imaginó que una aventura con su jefe podrí
Gabriel estaba preocupado por lo sucedido con la hija de Camila y apenas pudo le envió un obsequio, un lindo collar a la joven, se sintió muy feliz de hacerlo.Ducan no esperó todo lo pasado, tuvo que bailar con la latosa de Agatha, pero sus ojos estaban en ella, en la diosa en llamas.Había hecho un post de la bella Ornella con llamas saliendo de ella. Sonrió, era hermosa, aunque algo hiriente.Tenía la idea de que la domesticaría y que la haría suya como lo hizo con su prima.Preparó un regalo, algo lindo como la dulce y rebelde Ornella Whitmore.**Agatha tomaba el desayuno con su nieta y observó las rosas.—Rosas doradas, muy acertado.—Me las dio un tipo, no sé su nombre, pero lo conocí cuando tenía un problema.—Los hombres con problemas son especiales.—Fue el que me lanzó el agua encima, bueno me salvó, pero me hizo ver como puerca.Agatha rio ante sus palabras y comentó.—Como puerca, ¿qué es eso?—Es una expresión que usábamos para decir que una situación nos hizo quedar mal
Ornella había saboreado la maldad en carne viva y esa noche era la declaración de guerra más clara.Secaba su cabello mojado, su maquillaje corrido y su hermoso vestido arruinado.La voz de su madre llamándola.—Ornella, por favor, abre.—No —dijo con rabia.—El doctor quiere revisarte.—No quiero.Su rabia era mucha, escuchó un ruido y vio entrar a Duncan Catwell.—¿Estás bien?Ella se le fue encima y lo golpeó.—¡Tú eres el causante de todo esto!—¿Yo?—Pero me las van a pagar, juro que me las van a pagar.Su madre golpeaba la puerta desesperada.—Abre, ¿qué pasa?La joven le dijo despectivamente.—¡Vete de aquí!—Ok, pero no soy culpable de que tengas una prima loca.—¡Vete!Él abrió la puerta y Camila entró alterada.—¡Hija!Ella se miraba al espejo, su rostro lo decía todo, estaba muy desmoralizada.—Hija, lo siento tanto.—Ellas lo van a sentir más.Todo había ido bien, no le extrañó que Agatha sea de las primeras en salir, después de todo siempre buscaba lucirse.Tampoco le ext
Gabriel localizaba el sitio en donde Camila trabajaba, no la esperó ver metida en medio de vacas y caballos.Él tampoco vestía para una excursión, el lugar era muy rústico y olía a popo de vaca.—Quiero estos exámenes para hoy.Le daba a su ayudante.—Rita, no me asustes, vamos a ver qué tienes —la acariciaba.Se levantó y se estiró, era extenuante el trabajo con animales de razas, eran como niños pequeños y engreídos.—Camila.Escuchar esa voz la sorprendió.—Gabriel, ¿qué haces aquí?—Necesitaba hablar contigo —sorteaba una popo—, es complicado tu trabajo.—Sí, ella es Rita es una vaca Wagyu, traída de una hacienda de Canadá, pero se ha sentido mal.—Sí, son delicados, tu familia suele invertir en ese tipo de ganado.—Lo sé, ellos importan ganados y tienen contratos con cadenas de supermercados y de restaurantes cinco estrellas.—Sí, yo llevo el negocio familiar.—Lo sé.—Bueno… —la vio sacarse los guantes—, quería hablar contigo.—No veo de qué.—Sí, bueno, yo… lo que pasó…—Escuch
—Mamá, la odio.Dijo rotunda Agatha y Eliza le preguntó.—¿Cómo se conocieron?—No lo sé, pero Duncan está flechado por ella y no lo soportaré.—Calma, calma, primero no sabemos qué tan ligados están.—Yo no quiero que ella me quite a mi novio.—Espera, ¿Duncan la agarró así con tanta confianza?—Sí, ella se rehusó, pero Duncan es divino y ella puede tentarlo.Esa chica con ese modo mustio podía ser muy letal, como su hermana.—Tranquila, ya encontraremos la forma de deshacernos de ella.Abrazó a su hija que sollozaba y pensó en la forma de desacreditar a Ornella frente a todos.**Lucy fue más clara con Eliza en esa tarde mientras abría otra botella de vino.—No debiste darle apertura, es como invitar al diablo a casa.—Debo de pensar.—La chica es linda… —vio la mirada de Eliza—, no tanto como Agatha, pero es novedad y eso pesa.—Mi hija no puede sentirse mal.Lucy sonrió y comentó.—Llegaste a quererla.—Claro que sí, ella vale millones —fue cortante.—Ese chico Duncan es muy coque
Ornella cepillaba su cabello castaño claro mientras recordaba la invitación de Agatha para salir.—Prima, quiero presentarte a mi pandilla, podemos ir al club mañana.—Suena bien.—Me encantaría que conocieras a todos, así te vas acoplando, podemos ir de compras.—¿Compras?—Hay que renovar tu vestuario.—¿Qué tiene el mío?Era tan simple y le indicó.—Podemos divertirnos eligiendo ropa de moda.—Lo pensaré.Y ahí había terminado todo, su madre entró.—¿Cómo estás?—Fue un poco raro todo.—Lo sé, es complicado.—¿En verdad creciste con ellos?—Sí, es una familia tradicional.—Dios, Agatha me invitó a salir, no sé.—Solo ándate con cuidado, ellos tienen otra forma de pensar.—Lo tendré.Se abrazó a su mamá.—Mamá, te quiero.Ella sonrió emocionada.**Agatha miraba su joyería y su madre entró en ese momento.—¿Qué tal?—Mamá, ¿en verdad esa es tu hermana?—Sí, era la oveja negra de la familia.—Es muy simple, muy rara… Y esa chica, parece salida de la selva.—Sí, no es como tú, brillan
Último capítulo