Estaba en shock sentía como si su pequeño mundo se estuviera resquebrajando y llegó a casa de su mejor amiga, Lucy, la cual vivía a su costa.
La casa era un desastre y la vio salir toda desaliñada y con una botella de licor en sus manos.
—No me digas nada, no he tenido tiempo de nada. Ubiqué a los nuevos, luego me vine a beber.
—¿Ni de limpiar?
—No soy buena para eso, lo siento.
Eliza le dijo molesta.
—Solo te pido orden y que dejes de beber.
—No puedo, siempre deseo celebrar.
—Lucy, pasó algo…