Agatha salía de su habitación y vio a la empleada que siempre chismoseaba por la mansión.
—¿Qué te traes?
—Escuché algo —miraba a todos lados—, algo interesante.
—Bien —Se cruzó de brazos.
—Escuché que su tía está de vuelta.
—¿Mi tía?
—Sí, la hermana de su madre está de regreso.
—Eso está raro.
Fue al estudio y vio a las Whitmore en silencio sepulcral, eso no era una buena señal.
—¿Qué sucede?
—Ha sucedido algo —dijo su madre—, mi hermana apareció.
—¿Eso es malo?
—No querida, es bueno.
Agatha ha