Estaba en la cama retozando después del momento vivido en brazos de su amante.—Agatha, ya muévete.—Déjame soñar —le respondió—. Quiero revivir cada momento a tu lado, Duncan.—Si nos descubren será todo un escándalo.—Que lo sea, estoy lista, soy la heredera de los Whitmore, mi abuela me adora y mi madre es la dama de Magnolia.—Y yo odio el compromiso —dijo molesto—, ¿te olvidaste de eso?Ella se acercó a él y besó su espalda.—Somos el uno para el otro, te amo.—No hables basura, no creo en esas tonterías, es más para mí estar contigo, con cualquiera no representa nada especial.Ella hizo una mueca y él se comenzó a vestir.—Vístete, debes irte a tu casa.—Podemos repetir.—No, ya tuve suficiente y me hartaste.—Eres cruel, Duncan.—Es lo que hay, nena.Odiaba que él actuara como un gañán, pero ese era su mayor atractivo. Todas morían por estar en los brazos del joven del momento.Duncan Blackwell era el chico del momento, con una sólida herencia y una belleza especial, como arroga
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