Oliver meditaba en la conversación que tuvo con la joven, era muy hiriente esa joven de las Whitmore. Cuando revisó su móvil, vio una imagen y frunció el ceño.
—Maldita sea.
Luego entró una llamada.
—Dime.
—Quiero que vengas, él quiere verte, pregunta por ti.
—Escucha…
—Solo es un momento y su sonrisa volverá.
—Iré a verlo.
Colgó, no tenía salida, un error le estaba costando muy caro.
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La mujer miró a la joven y le dijo.
—Él vendrá.
—¿Viste? Solo debes tocar la tecla correcta.
La mujer se lla