Camila acomodaba sus pinturas, su afición más notable y la que más nostalgia le traía.
La casa tenía un lugar en donde podía establecer su taller y poder así mitigar su estrés.
Su esposo entró con una taza de café y le dijo.
—Casi estamos.
—Voy a acondicionar este lugar para mi taller y mi estudio, quiero que mis pinturas y lienzos estén aquí.
—Es un buen espacio, tiene anchos ventanales y una vista al jardín muy bonita.
—Pienso sembrar algunas flores coloridas y la chimenea se verá muy bien enc