Mundo ficciónIniciar sesiónSebastián Alarcón, un multimillonario con fama de rompecorazones, apuesta con su socio que puede conquistar a su nueva secretaria, Emma Ruiz, en menos de un mes. Lo que no esperaba era que Emma no fuera una mujer fácil de manipular. A medida que la seducción avanza, Sebastián se da cuenta de que sus sentimientos son reales. Pero cuando Emma descubre la verdad sobre la apuesta, el juego se convierte en una guerra de orgullo, pasión y redención.
Leer másEl amanecer cubría la ciudad con un resplandor dorado, pero Gabriel no tenía tiempo para apreciar la vista desde su despacho. Su teléfono vibraba constantemente con mensajes y llamadas de su equipo. Algo no encajaba. Había sentido la satisfacción de mover sus fichas, de poner a Aitana contra las cuerdas con las pruebas que había plantado. Pero ahora, revisando los reportes de la mañana, notó que todo había cambiado en cuestión de horas. Con el ceño fruncido, abrió los registros financieros en su ordenador. Algo andaba mal. Muy mal. -Imposible... -murmuró al ver que los archivos que había manipulado habían desaparecido y que los originales estaban intactos, como si nunca los hubiera alterado. Su mirada se endureció. Sabía que Aitana no se quedaría de brazos cruzados, pero no había anticipado que reaccionara tan rápido. -¿Cómo demonios lo hizo? -preguntó en voz alta, sin esperar respuesta. Tensó la mandíbula y marcó un número en su teléfono. -Necesito un rastreo completo de activid
La noche caía sobre la ciudad con una calma engañosa. Desde la enorme ventana de su despacho, Aitana observaba las luces titilantes de los edificios con el ceño fruncido y la mandíbula tensa. Las palabras de Gabriel aún resonaban en su mente. Había logrado borrar información clave, pero eso no significaba que ella estaba fuera del juego.Un golpe en la puerta la sacó de sus pensamientos. Elena entró con expresión seria, un sobre en la mano.-Tenemos un problema -dijo sin preámbulos, dejando el sobre sobre el escritorio de Aitana.Aitana lo abrió sin titubear y deslizó su contenido. Fotografías. Documentos con sellos oficiales. Una mezcla de papeles que, al analizarlos con rapidez, le hicieron soltar un suspiro exasperado.-¿Cómo demonios consiguió esto? -preguntó, alzando la vista hacia Elena.-No lo sé, pero Gabriel está contraatacando con fuerza -respondió su amiga-. Logró alterar varios registros bancarios y ha plantado pruebas que nos incriminan en movimientos financieros sospecho
Aitana sostuvo la fotografía entre sus dedos, sus ojos recorriendo cada detalle con una mezcla de frialdad y tensión contenida. Gabriel no solo sabía que era ella quien estaba detrás de los ataques, sino que había decidido dejarle claro que estaba observando cada uno de sus movimientos.Elena la miró con preocupación, cruzándose de brazos mientras el silencio se hacía más pesado en la habitación.-¿Qué vas a hacer? -preguntó, su voz un murmullo bajo.Aitana dejó la foto sobre la mesa con una calma que no sentía en su interior. Había esperado una reacción de Gabriel, pero no tan pronto. Esto significaba que sus movimientos no habían sido tan sigilosos como pensaba, o que Gabriel tenía más informantes de los que había calculado.-Esto solo confirma que vamos en la dirección correcta -respondió al fin, recargándose contra el respaldo de la silla-. Si se ha molestado en enviarme una advertencia, significa que está sintiendo la presión.Elena soltó un suspiro, negando con la cabeza.-Aitan
La madrugada siguiente llegó con una atmósfera pesada, como si el aire mismo estuviera cargado de expectativas. La ciudad seguía su ritmo habitual, pero en las sombras, las piezas del ajedrez de poder comenzaban a moverse. Aitana no había dormido esa noche. Había estado despierta, sentada frente al escritorio de su apartamento, repasando una y otra vez las decisiones que había tomado en las últimas horas. Todo lo que había logrado hasta ese momento, cada victoria y sacrificio, la habían llevado a este punto: un momento en el que las líneas entre el bien y el mal se difuminaban, y la guerra por el control se intensificaba.El mensaje que había recibido el día anterior seguía rondando en su mente: "Gabriel está tomando medidas. Está planeando su respuesta." Esa simple frase se había convertido en la sombra que la perseguía. Sabía que Gabriel, un hombre que había manejado los hilos de su imperio con tal destreza, no se quedaría de brazos cruzados mientras ella desmantelaba su mundo. Su p
Último capítulo