El coche se detuvo frente a un hotel lujoso, su fachada iluminada por luces cálidas que resaltaban la piedra clara y los grandes ventanales. Una alfombra roja se desplegaba ante la entrada, y valet parking en impecables uniformes se movía con precisión calculada entre los vehículos que llegaban.
El murmullo de invitados vestidos de gala llenaba el aire, mezclado con el suave tintineo de copas y el aroma lejano de flores frescas dispuestas en altos jarrones. Todo parecía coreografiado pasos eleg