Mundo ficciónIniciar sesiónSi no tienes la suerte de nacer en una familia de deltas, betas o Alfas, tu vida será una mierda. O al menos en mi manada. Ser Omega es como nacer con una etiqueta de "sirve para lo mínimo" y créeme que esa etiqueta nunca se despega. Yo aún tenía la esperanza de que mi destino cambiara el día de mi transformación. Y sí que cambió... pero para peor. Resultó que mi compañero destinado era nada menos que Elian, el hijo del Alfa y en lugar de rechazarme, decidió encerrarme tres años en una mazmorra y convertir mi vida en un infierno a tiempo completo. Y por si el karma no hubiera hecho ya suficiente fiesta conmigo, un día me convierten en simple mercancía y terminan regalándome a Lucien, el Alfa de la Manada Oscura. De pronto me encuentro atrapada entre el vínculo de compañero que me une a Elian... y el amor inesperado y completamente loco que empieza a nacer con Lucien.
Leer másCapítulo 94. Sobrepasar los límites Narrador omnisciente:Emilia avanzaba despacio, sin correr. No porque no quisiera, sino porque su cuerpo todavía no estaba del todo recuperado. Aun así, no se iba a detener; estaba en juego la vida de su hijo y eso era lo más importante del mundo.Luz lloraba, pero no de forma desesperada. Era un llanto constante y dramático. Cada vez que Emilia se desviaba apenas unos centímetros del camino, su llanto se volvía más agudo. Sin embargo cuando retomaba la dirección correcta, se calmaba un poco.—Por aquí —murmuró Emilia, más segura de lo que se sentía.Lucien caminaba a su lado, rígido, observándolo todo. No preguntó nada. No discutió. Su instinto le decía que aquello no era normal, pero también sabía que no era el momento de ignorarlo.Atravesaron zonas poco transitadas de la manada. El aire se volvía más frío a cada paso. No había guardias en esa parte, ni actividad reciente. El silencio se volvía incómodo. Luz dejó de llorar de repente y Emilia se
Capítulo 93. La invitación envenenadaNarrador omnisciente:Los días siguientes al nacimiento de Luz pasaron sin sobresaltos. Aunque, a esas alturas, todos sabían que esa calma no significaba tranquilidad.Leo y Luz dormían juntos casi siempre. Separarlos era inútil: lloraban hasta quedarse sin voz. Cuando uno se calmaba, el otro también. Así que, aunque Lucien no estaba muy convencido, al final tuvo que claudicar si quería un poco de silencio y calma en la casa. Aun así, no se fiaba. Dormía poco y observaba demasiado.Emilia lo notaba cada vez que lo encontraba de pie, inmóvil, mirando a los niños como si esperara una señal.—Vas a acabar desquiciado —le dijo una noche.—No pienso bajar la guardia —respondió él—. Y menos ahora, después de todo lo que ha pasado.Emilia no discutió, no tenía sentido hacerlo.Clara apareció al tercer día. Entró despacio y se sentó junto a Emilia sin decir nada. Miró a Luz durante unos segundos.—Es distinta —dijo al final—. Pero es tuya.Emilia asintió.
Capítulo 92. LuzDespierto como si hubiera estado durmiendo durante días. Me siento adolorida, pero hay algo más… siento un vacío en mi interior; es como si hubiera olvidado algo importante.Abro los ojos despacio. Me fijo en los objetos del dormitorio y me doy cuenta de que estoy en casa. Miro hacia la ventana y veo que ya es de día; entra mucha luz, y eso me da una tranquilidad un tanto extraña.Intento incorporarme, pero mi cuerpo protesta. Me siento pesada, agotada, como si hubiera corrido durante días sin parar.—Tranquila, necesitas descansar.Giro la cabeza y veo a Lucien sentado a mi lado. Tiene el rostro cansado, las ojeras muy marcadas y esa expresión tensa que solo pone cuando intenta aparentar que todo está bajo control.—¿Qué ha pasado? —pregunto.Lucien duda. Lo noto. Siempre lo noto.—Tus ojos vuelven a ser azules…—Siempre han sido azules, no sé a qué viene eso. Me estás asustando. ¿Qué es lo que ha pasado?—Te desmayaste, estabas… débil.Frunzo el ceño. Esa respuesta
Capítulo 91. No me rendiréPov Lucien:No creo en casualidades. Tampoco en las pesadillas. El sueño de hace unas noches no fue solo un sueño. Estoy totalmente seguro de que fue un aviso.Me levanto de la cama y me visto rápidamente; aunque ella no me quiera cerca, yo no la voy a dejar. Me da igual si esas cosas me matan, pero tengo que intentar salvarla cueste lo que cueste.Leo comienza a llorar, consiguiendo mi total atención. Lo veo con los ojos muy abiertos y su rostro cubierto de lágrimas. Echa de menos a su madre y yo también.—Shhh… estoy aquí, chiquitín.Lo cojo en brazos y, en cuanto lo hago, se calma.—No voy a perderla —le digo en voz baja.Salgo de la casa antes de que alguien intente detenerme. A la única persona que aviso es a Marcus. A estas alturas es la única persona en la que confío plenamente.—Marcus, voy a buscar a Emilia. Me gustaría que me acompañaras. No te lo pido como Alfa, sino como hermano...—No sigas, Lucien. Sabes que te seguiría al fin del mundo. Solo d
Capítulo 90. InstintoEl bosque por el que camino debería estar vivo, debería escuchar algún ruido o movimiento, pero nada se acerca a mí. Todo lo que hay aquí se mantiene a una distancia prudente.Camino entre los árboles y veo cómo un zorro aparece a unos metros. Me observa en silencio; si espera que yo sea su presa, no sabe lo que le espera.-Lárgate.El animal se sobresalta y sale corriendo. Sin poder evitarlo, comienzo a reír. Antes no habría hecho esto nunca, pero ahora se siente tan bien. Siento que me gusta más herir que sanar. Continúo avanzando y veo cómo un chico joven de la manada aparece entre la maleza. Este me reconoce de inmediato y baja la cabeza.-¡Ni se te ocurra acercarte a mí!El chico se queda inmóvil y las sombras a mis pies se alargan lo justo para que las perciba. El chico gime y huye sin mirar atrás. Y de nuevo se forma en mí esa sensación de satisfacción.Mientras camino hacia mi destino recuerdo a Leo. Está vivo, ese era el objetivo, ¿no? Pues ya está, que
Capítulo 89. Pesadillas Pov Lucien: Sabía que algo podría cambiar en ella, ella lo aceptó sin ningún miramiento y yo lo acepté. Porque sabía que nada ni nadie la haría cambiar de opinión. Pero nunca pensé que fuera a ser algo tan drástico. Ella no es la misma. Todo lo que me enamoró de ella ha desaparecido por completo. Se ha vuelto un ser oscuro, vacío y sin sentimientos. Lo que más le importaba en el mundo ahora lo ve como un accesorio, y eso no es normal en ella, ya que hace unas horas ofreció su vida a cambio de la de Leo. ... —Lucien... —escucho la voz de mi suegra llamarme. —¿Qué pasa, Clara? —le pregunto mientras abro la puerta de mi despacho. —Es Emilia, ha desaparecido, no la encuentro por ningún lado. —¡¿Qué?! ¿Cuándo es la última vez que la viste? —Anoche. Leo lloraba y ella me dijo que no le interesaba, que lo cuidara yo. Después de eso cerró la puerta del dormitorio y se fue. Lucien, nadie la ha visto. Creo que le ha pasado algo, ayer no era ella misma... —Lo s
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