Capítulo 8. Un pequeño respiro.
Capítulo 8. Un pequeño respiro.
Me quedé de pie frente a la puerta esperando a que me dijera por qué me había hecho parar. Durante unos segundos se mantuvo en silencio y cada segundo se me hizo eterno.
—Puedes marcharte.
¿Y para eso me dice que espere? En serio, casi me da un ataque al corazón para nada.
—Gracias —dije, y salí lo más rápido que pude de la habitación.
Bajé hasta la cocina y lavé todos los cacharros. Cuando terminé, volví a mirar la lista y me puse rápidamente con todas las